Espíritu Santo, te necesitamos. Ven. Ayúdanos a comprender, llevar al corazón y a nuestra vida el mensaje de esta Palabra. Ven, Espíritu en nombre de Jesús, en nombre del Padre.

1.- Motivación

La Iglesia, al borde del camino, entre la incertidumbre y la perplejidad necesita escuchar las palabras que oyó Bartimeo: ¡Ánimo! Levántate, que te está llamando (Mc 10,49).

Si se promueve la Lectio Divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia (Benedicto XVI).

Esa respuesta, siempre distinta y creativa, está sostenida por el Espíritu: florece como milagro, como la gracia de algo nuevo y genuino, fresco y ligero (Eloy Bueno).

2.- A la espera de la Palabra

Seguimos con el evangelio de Marcos. Nos va a acompañar este año. Es el primero que se escribió y tiene aún la frescura de los comienzos. Es el más conciso. No tiene grandes discursos de Jesús ni cuenta muchas parábolas. Le interesa sobre todo la vida de Jesús. Su actitud vital para con los pobres y oprimidos es la verdadera salvación. Las curaciones y la expulsión de demonios, entendidas como liberación, son la clave para comprender el verdadero mensaje de salvación de este evangelio.
Recibimos este relato, que se desarrolla en torno al lago, como dirigido a nosotros.

3.- Proclamación de la Palabra: Juan 1, 35-42

«Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”.
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él».

4.- Fecundidad de la Palabra

Después de que Juan fue entregado. Paradidomi: entregado, traicionado. Palabra clave. Jesús se mete en política, responde a lo que pasa, no se viene abajo. Una vez que Jesús está en escena, Juan ya no aparece. Juan ha preparado caminos, ahora su entrega prepara la entrega de Jesús y la de los discípulos. La cruz y la resurrección van juntas (En la cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo). La entrega de un testigo nunca es una derrota, el Reino avanza y crece.

Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Aires de gozo y esperanza impregnan el relato. ¿Se puede concebir la vida de Jesús de otra manera que no sea como un Evangelio? Jesús proclama una buena noticia, nueva y buena, porque Dios es su contenido (lo que Dios obra en nosotros). El Evangelio es de Dios, viene de él. Jesús marcha a Galilea, tierra fronteriza, medio pagana; allí se va a desarrollar su misión; en Jerusalén acontecerá la entrega. Este texto dio origen a la palabra Evangelio, cuyo género literario se inaugura con el escrito de Marcos. Lo importante: no es el estuche sino lo que hay dentro.

Decía: Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Jesús dice dos cosas. La primera: se ha cumplido el tiempo, como cairós decisivo, como momento de la verdad y de la alegría, aspiraciones más profundas del ser humano. Cualquier cronos puede ser cairós. La segunda: está cerca el reino de Dios. El reino, manifestación de la manera de ser de Dios, se está acercando. Jesús percibe el reino y lo introduce. El reino llega no por la observancia de la ley o como fruto del esfuerzo humano; llega como don. La mística precede a la ascesis. Nosotros, con el Espíritu, tenemos que descubrirlo y vivirlo.

Convertíos y creed en el Evangelio. Solo la buena nueva merece conversión, entrega; solo ella suscita alegría. Metanoia significa cambiar la forma de pensar y de vivir, cambiar el punto de vista y los esquemas viejos, permitir que la experiencia de Dios invada la vida (caer en la cuenta). La metanoia no es un sentimiento de culpa. No es la realidad la que tiene que entrar en la mentalidad estrecha, sino que la mente y el corazón tienen que ensancharse para que quepa Dios, su proyecto. Todo nuestro bien consiste en aprender a recibir. La conversión conlleva aprender de los errores, sin desanimarnos ante las caídas. Creer en el Evangelio es dejarnos fascinar por el amor. Esto origina una nueva manera de ver la realidad, las dificultades (y adonde no hay amor, pon amor y sacarás amor). El evangelio es una estupenda noticia que Jesús descubrió y nos comunicó de parte de Dios Creer es confiar en Jesús, acoger su propuesta como una buena noticia para nosotros.

Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. El primer objetivo del reino es formar una comunidad. Jesús pasa, mira, llama; escoge a quien quiere. La llamada acontece en el mar de Galilea, gran lago, cerca de las fuentes del rió Jordán. Fuente de una buena industria de pesca. El mar es el lugar del trabajo, de la comunicación, del comercio. Jesús llama en medio d la vida, allí donde están las nuevas pobrezas. Echar las redes es una forma de pesca, frente al arrastre. Una red circular con pesos amarrados a las orillas y una cuerda circular para cerrarla.

Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Los seguidores de Jesús no surgen por generación espontánea. Jesús prepara a los que van detrás de él. Jesús los hace protagonistas de un acontecimiento de salvación, con horizonte de humanidad entera. Los discípulos son con-vocados, llamados a vivir en comunidad. No hay vocación que no sea para una misión. Os haré: dejarse hacer; el maestro marca el itinerario, la meta. No se trata de unirse a una causa o a una filosofía, sino a una persona.

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Lo dejan todo para formar comunidad con Jesús. La vocación no es solo llamada y respuesta, es, sobre todo, dejar (conversión), seguir (compromiso) y adherirse (fe) al proyecto de Jesús. Aceptan de inmediato. Se fiaron de Jesús y de su manera de entender la vida. El seguimiento de Jesús vivo, como garantía de esperanza, debe estar presente en todas y cada una de las acciones y actividades eclesiales.

Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Un poco más adelante está la vida de cada uno de nosotros. La mirada de Jesús sigue viva.

A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él. El discipulado es siempre una respuesta de seguimiento. Al descubrir la alegría de la llamada de Jesús, los discípulos adquieren vocación de protagonismo en la misión de Jesús. Con Jesús comienza un camino de aprendizaje, de caer y levantarse. Aprendizaje a vivir el seguimiento con otros: Jesús no es mío, es de todos. La empresa de los hijos del Zebedeo parece mayor que la de Pedro y Andrés; no importa, todo lo dejan.  Nos fijamos en el padre, que ve marchar a sus hijos en pos de Jesús; también él se entrega.

5.- Respuesta a la Palabra

  • ¿Cómo y dónde percibo en mi vida esa llamada?
  • ¿Cómo estoy viviendo en este momento de mi vida el seguimiento de Jesús? ¿Qué significa hoy, para mí, ser su discípulo/a?
  • ¿Qué debo cambiar en mi vida para poder acoger y vivir el Reino?

6.- Orar la Palabra

Gracias Jesús por haberte fijado en mí y haberme invitado a seguirte.

Canto: SEÑOR, ME HAS MIRADO A LOS OJOS
SONRIENDO HAS DICHO MI NOMBRE.
EN LA ARENA HE DEJADO MI BARCA:
JUNTO A TI, BUSCARÉ OTRO MAR.

Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiera seguir amando.

7.- Contar al mundo la nueva manera de vivir. Ser testigos.

Cada uno está llamado a anunciar el  Evangelio de Jesús.

Pedro Tomás Navajas, ocd.

Documento: 10 Ficha de la Lectio divina: Marcos 1,14-20