Señor de la Vida, tu Palabra es la fuente viva. Envía tu Espíritu Santo para acercarnos a ella y comprenderla. Danos también la gracia, la voluntad y el valor necesario para vivirla en nuestras vidas.  AMÉN.  «Espíritu Santo Ven, Ven».

Momento de silencio, de atención amorosa al Señor que nos habla.

1.- Motivación

“La escucha del Maestro interior pasa por la práctica de la lectio divina, de la meditación orante de la Palabra de Dios” (Martini). “La lentitud en el esfuerzo es extraña al Espíritu Santo” (San Ambrosio).

2.- A la espera de la Palabra

Esta parábola forma parte del quinto sermón de la Nueva Ley y trata del crecimiento de Reino. Está colocada entre la de las vírgenes (vigilancia) y la del juicio final (servicio). Las tres orientan a la comunidad hacia la llegada del Señor.

Las comunidades de Mateo viven una situación de pasividad, comodidad o rutina, ante la demora del Señor; no llega la parusía. La parábola es una llamada a la fidelidad activa y creativa. Nos disponemos a profundizar el texto, a reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

3.- Proclamación de la Palabra: Mateo 25, 14-30

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:
“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:
“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
El señor le respondió:
“Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

4.- Fecundidad de la Palabra

«Un hombre, al irse de viaje… No sabemos a dónde ni por qué. La historia tiene suspense. Jesús se está yendo (complot para matarlo, unción en Betania).

Llamó a sus siervos. La llamada rompe las distancias, nos hace importantes: “¡El maestro te llama! (ciego Bartimeo). Puede comenzar el asombro. “A vosotros os llamo amigos”.  

Los dejó al cargo de sus bienes. Dios reparte dones a todos. ¿Quién más amigo de dar? No deja a nadie sin nada. Confía en todos. No hay diferencia entre los que reciben más y los que reciben menos.

A uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad. Todos reciben su vaso lleno, porque reciben según su capacidad. Reciben mucho: un talento era una medida de peso, correspondía a 34 kilos de oro (unos 6000 denarios), no se refería a las habilidades. No dice cómo tienen que usarlos. Debieran estar contentos con lo recibido, sin caer en la envidia o la tristeza. Los talentos son la novedad recibida de Jesús, el evangelio, nuestra propia persona como creyentes. La mano de Dios es siempre generosa. Los dones, que no son de propiedad privada, son para el crecimiento de la comunidad y para mostrar la presencia de Dios.

Luego se marchó. La ausencia es una llamada a la responsabilidad en la libertad.

El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. Los dos trabajaron con entusiasmo, emocionados por lo recibido; ganaron el doble. Se utilizan verbos progresivos. Nos fijamos en ese “enseguida”. Se arriesgaron, “aventuraron la vida”. Proclamaron el Evangelio. El trabajo es un don de Dios y lo llaman gracia (San Francisco y santa Clara).

En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Aquí está la clave de la parábola. Hubo uno que enterró el futuro. Se utilizan verbos regresivos. El hoyo en tierra es el miedo a arriesgar. Custodió lo que recibió sin fructificar. No perdió nada, pero tampoco ganó nada. Pesó más el miedo que los dones. (Parábola del hombre de las manos atadas). No hay perspectiva de crecimiento. “La ociosidad camina con lentitud y, al final, todos los vicios la alcanzan” (San Agustín).

Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos. Una ausencia prolongada. Pero llega el kyrios, referido a Jesús. «¡Señor, Dios mío!, no eres tú extraño a quien no se extraña contigo. ¿Cómo dicen que te ausentas tú?» (Juan de la Cruz). La ausencia se corta con la llegada, para un examen de amor al atardecer.

Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco. Ha vivido una ausencia vigilante y activa. No habla, vive.

Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor. Preciosa alabanza: siervo bueno y fiel. El trabajo por el Reino tiene un final: entra (como las vírgenes) en el gozo de tu señor. Los dos reciben la misma recompensa. Les da más trabajo, no les manda al retiro. Dios llama para ser discípulos misioneros, para una alegría plena que nadie puede quitar. La salvación es la convivencia con el gozo del Señor.

Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:
“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
¿Qué imagen tiene de su señor? Exigente, tirano, que siega donde no siembra y recoge donde no esparce. Le tiene miedo y se defiende, intenta justificarse, como si quisiera convencer al señor de lo que no ha hecho. La fe confiada no ha podido con esa niebla. No ha crecido como persona. La imagen falsa de Dios aísla al ser humano, mata a la comunidad, acaba con la alegría y empobrece la vida.

Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco… En la parábola se reprocha esta actitud conservadora. Se le llama negligente y holgazán. La gracia enterrada es estéril. La persona con un talento es una nota de un piano, necesaria para que suene la sinfonía. Un barco en el muelle está a salvo, pero no es para eso para lo que se hicieron los barcos.

Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Aquel que se encierra en sí mismo con miedo a perder lo poco que tiene, va a perder hasta lo poco que tiene. El Reino es riesgo. El que no trabaja queda fuera, no entra en el gozo.

5.- Respuesta a la Palabra

  • ¿Descubro algo en la parábola dirigido a mí?
  • ¿Soy consciente de los dones que el Señor ha puesto en mis manos?
  • ¿Cuáles? ¿Hago algo para desarrollarlos? Ojo con la falsa humildad.
  • ¿Qué mensaje de fe me llega por medio de esta Palabra?
  • Los dones que Dios nos ha dado “¿son para que se echen a dormir? ¡No, no, no!” (7 Moradas 4,10).
  • “Y a los que vuelan como águilas con las mercedes que les hace Dios, quererlos hacer andar como pollo trabado” (Vida 39,12).

6.- Orar la Palabra

V 39,6: Sea bendito por siempre, que tanto da y tan poco le doy yo. Porque ¿qué hace, Señor mío, quien no se deshace toda por Vos? ¡Y qué de ello, qué de ello, qué de ello y otras mil veces lo puedo decir, me falta para esto! Por eso no había de querer vivir (aunque hay otras causas), porque no vivo conforme a lo que os debo. ¡Con qué de imperfecciones me veo! ¡Con qué flojedad en serviros! Es cierto que algunas veces me parece querría estar sin sentido, por no entender tanto mal de mí. Él, que puede, lo remedie.

“Recuperad, Dios mío, el tiempo perdido con darme gracia en el presente y porvenir, para que parezca delante de Vos con vestiduras de bodas, pues si queréis podéis” (Exclamaciones 4,2).

7.- Contar al mundo la nueva manera de vivir. Ser testigos.

♥ ¿Qué palabra y qué mensaje te llevas en el corazón para comunicarlo a los demás?

♥ El CIPE: una experiencia evangelizadora y el albergue de peregrinos (Marie Noëlle y Charo).

Pedro Tomás Navajas, ocd

3 Ficha de la Lectio divina: Mateo 25, 14-30

Publicado en el canal de YouTube de Gonzalo de Cangas