DOMINGO 34 DEL TIEMPO ORDINARIO
JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

La Lectio es una conversación con el Señor, un trato de amistad con quien sabemos nos ama que nos enseña el Espíritu. La palabra, meditada en el corazón, se convierte en convicción profunda.

1.- Motivación

“¿Por qué desgarrar el corazón si no es para derramar la caridad? … No cerremos las entrañas de nuestra misericordia al prójimo que está en la indigencia” (San Bernardo).

“Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor” (San Juan de la Cruz)

2.- A la espera de la Palabra

Para el evangelista Mateo, Jesús es el nuevo Moisés, que proclama la nueva ley desde el monte en cinco discursos. Se abre con las bienaventuranzas y se cierra con el juicio final. Al comienzo y al final están los excluidos y marginados.

Se escenifica el momento final con imágenes contundentes. El texto es una invitación a abrir los ojos, a vivir con atención amorosa.

Es parte esencial de nuestra fe cristiana, de nuestra fe pascual: el Resucitado se ha escondido en las personas, allí lo encontramos, allí lo amamos, allí lo servimos.

En este examen de amor nos juzga el que tanto nos amó. Ultimo texto antes de hablar de la pasión. Tiene mucha importancia.

3.- Proclamación de la Palabra: Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.

Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. Entonces también estos contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.

Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.

Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

4.- Fecundidad de la Palabra

Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Para Jesús reinar es obedecer al Padre, que tiene un designio de amor y de salvación. Jesucristo es señor para gloria de Dios Padre. Venir en su gloria es dar vida (la gloria de Dios es que el hombre viva). El título hijo del hombre es el favorito de Jesús. Cada ser humano es responsable desde la libertad, pero también lo son las naciones y, por supuesto, la comunidad.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Con imágenes populares: ovejas y cabras, derecha e izquierda, al final hay separación (el trigo y cizaña han estado mezclados), discernimiento, andar un alma en verdad delante de la misma Verdad (Santa Teresa). El pastor sabe discernir, conoce. Queda al descubierto lo que cada uno ha hecho, en qué medida ha sido de verdad o se ha quedado en los arrabales del castillo.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Venid, en la línea de entrad. Dios ha planeado este reino desde el principio. Llamados benditos del Padre, hay vinculación del creador con la identidad de lo que son: amor. Sus vidas evidencian que Dios ha estado obrando, secretamente, en ellos. Reciben la bendición prometida a Abrahán y descendencia (Magnificat). El pastor se ha convertido en rey, como David.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. Descripción del tema del juicio o del examen de amor con seis obras de misericordia (las posibilidades de misericordia son ilimitadas) para servir a la persona en apuros: comida, bebida, recepción, ropa, cuidado y visita. Este tipo de acciones está al alcance de toda persona. Clave: Jesús mismo se identifica con los pequeños, forma con ellos un cuerpo. Su imagen está grabada en cada ser humano (Vestidos los dejó de hermosura. Cuando Tú me mirabas, su gracia en mí tus ojos imprimían: por eso me adamabas, y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían). Todo ser humano está llamado a vivir este texto: los otros son parte mía.

Los justos le contestarán. Los que acogen a los excluidos son llamados justos, aunque no lo sepan. Desvelan lo que es el Padre, lo que ellos son, creados a imagen y semejanza, recreados en Cristo.

Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Ambos diálogos utilizan un vocabulario similar. Es una demanda de esclarecimiento. Vivieron en una cierta inconsciencia (se durmieron, como las vírgenes). Cuando lo hicieron no tenían otra intención, no actuaron para ser vistos (cf Mt 6: ayuno, oración, limosna, en una interioridad secreta que solo Dios ve).  A medida que la persona crece en la conciencia de lo que es, de lo que recibe, más gratuitamente lo vive. ¿Se está hablando aquí de un cristianismo anónimo? Sí, por lo de que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; no, porque si no es naciendo de raíz del amor de Dios, no llegaremos a tener con perfección el amor del prójimo (5Moradas 3,9).

En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis. ¿Quiénes son los hermanos más pequeños? ¿La humanidad herida? ¿Los cristianos? ¿Los discípulos perseguidos –intención del evangelista-? Si tomamos a Jesús, como línea directriz para el manejo de este texto suelto, vemos que habló de amor sin fronteras, a los amigos y enemigos. El texto habla de amor, presta ojos para descubrir a los pobres del mundo, a los no cristianos, a Dios mismo, de un modo nuevo. Solo importa el amor al prójimo, no la confesión religiosa. Conmigo lo hicisteis: identificación de Jesús con los suyos como fruto de la encarnación, como vaciamiento y humildad. En los pequeños está la visibilidad concreta, lugar privilegiado de revelación, de Jesús. Dios es el amor que vive en todos.

Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Somos tentados a predicar la primera parte de este evangelio y no la segunda. Pero la verdad a medias no es la verdad. La gente responde mejor a la miel que al vinagre. Pero esto parece ser el mensaje que Mateo quiere que recordemos. Este texto es para los que viven encorvados hacia su propio interés y solo se ven a sí mismos. No dice malditos de mi Padre ni tampoco dice que el fuego eterno esté preparado para los malditos. Dios no creó a los seres humanos para aniquilarlos. Con un lenguaje simbólico de la época se dice que estos no entran en el Reino, porque no acogen a Jesús hambriento. El texto es una llamada fuerte a abrir los ojos.  

5.- Respuesta a la Palabra

  • ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención en la parábola del Juicio Final o del examen de amor al atardecer de la vida?
  • Nuestro final se juega en nuestra capacidad de ver y amar. “La absoluta prioridad de la ‘salida de sí hacia el otro’ como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios” (Evangelii gaudium, 179).

6.- Orar la Palabra

A menudo juzgamos a los demás con nuestras medidas. Necesitamos tu medida, Señor, es decir, tu infinita misericordia.

7.- Contar al mundo la nueva manera de vivir. Ser testigos.

“A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición” (Dichos de luz y amor).
(El zapatero, L. Tolstoi)

Pedro Tomás Navajas, ocd

3 Ficha de la Lectio divina: Mateo 25, 31-46