¡Navidad!
¡La Palabra de Dios se hizo Humanidad!.
Hoy celebramos la Natividad del Señor,
misterio de alegría y salvación:
el Hijo de Dios se hace niño
y habita entre nosotros.
La Navidad nos invita a abrir el corazón
a la ternura de Dios,
que se manifiesta en la sencillez de un pesebre
y nos regala su paz.
Dejemos que el gozo del Emmanuel,
Dios-con-nosotros, ilumine nuestra vida,
que nuestras casas sean un Belén
donde nazcan la fe, la esperanza, la alegría y la caridad.

Señor Jesús,
en esta Navidad te contemplamos niño,
luz verdadera que ilumina nuestras tinieblas
y Palabra eterna hecha carne para nuestra salvación.
Haznos sencillos para acogerte como María y José,
y generosos para anunciar tu amor como los pastores.
Que tu nacimiento renueve nuestra fe,
fortalezca nuestra esperanza
y ensanche nuestra caridad hacia los hermanos.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Amén.