EVANGELIO DE LA SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

Lunes, 13  de abril

“El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (Jn 3,5).  

La Pascua es renovación interior: por el Bautismo somos criaturas nuevas y cada día debemos reavivar esa gracia. Esto se vive empezando de nuevo, reconciliándonos y pasando de una fe tímida a una entrega confiada.

Padre bueno, te damos gracias por la vida nueva que nos regalas en la Pascua. Enséñanos a comenzar de nuevo con confianza y a dejarnos transformar por tu Palabra viva.

Martes, 14 de abril

“Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños” (Mt 11,25).

En medio de nuestras cargas, haznos escuchar tu voz mansa que renueve nuestra confianza y nos enseñe a descansar en Ti. Queremos seguirte en la vida de cada día, vivir con mansedumbre y espíritu nuevo, servir con paciencia, y dejar atrás la indiferencia. El descanso que tú, Jesús, nos prometes es comunión contigo y reposar en tu Corazón glorioso.

Espíritu Santo, danos sencillez y fortaleza.

Miércoles, 15 de abril

“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn 3,16).

El corazón del Evangelio es el amor gratuito y universal del Padre. Abre nuestro corazón para acoger esta verdad que salva y transforma. Que no vivamos en la sombra del miedo ni del mal, sino en la claridad de tu gracia. Haznos hijos de la luz, capaces de caminar en la verdad. Tu amor nos renueva y nos conduce a la vida plena.

Jesús, luz verdadera, ilumina nuestro camino y transforma nuestro corazón.

Jueves, 16 de abril

«El que Dios envió habla las Palabras de Dios porque no da el Espíritu con medida El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano» (Jn 3,34).

Creer en Jesús es abrirse a la vida eterna desde ahora, no solo aceptando una enseñanza, sino uniéndose a una Persona viva. En Cristo recibimos el Espíritu y una gracia abundante. Pascua es confiar en que Jesús sostiene nuestra historia y nos da la vida que no termina.

Señor Jesús, enséñanos a confiar en tu palabra y a obedecer con amor tu voluntad. Que nuestra vida refleje la alegría de sabernos salvados y sostenidos por tu gracia.

Viernes, 17 de abril

«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces…. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió» (Jn 6,9. 11)

Jesús transforma la escasez en abundancia: con cinco panes y dos peces alimenta a la multitud, mostrando que lo poco ofrecido con confianza, en sus manos, basta. El gesto de tomar, dar gracias y repartir anticipa la Eucaristía, donde Cristo se entrega como Pan. Al recoger los fragmentos, se revela que nada se pierde ante Dios.

Aquí estoy, Señor, en la mesa con mi pan partido. Espíritu Santo, despierta en la Iglesia el deseo de ser signo de comunión y esperanza.

Sábado, 18 de abril

«Soy yo, no temáis» (Jn 6,20).

Señor Jesús, en la noche de nuestras tempestades caminas sobre las aguas agitadas y te acercas a nuestra barca. Cuando el miedo nos paraliza y el horizonte parece oscuro, tu voz nos devuelve la paz. Haznos reconocer tu presencia en medio de la prueba y confiar en tu palabra. «Soy yo, no temáis».

María, estrella del mar, acompáñanos para perseverar en la fe hasta llegar al puerto del Amor. Amén.

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