Domingo cuarto de Pascua

Resistan la tentación de emigrar cuando nace de ilusiones engañosas y promesas irreales (Palabras del papa León XIV en África).    

El que entra por la puerta es pastor de las ovejas.

¿Quién podrá escribir lo que, a las almas amorosas, donde él mora, hace entender? Y ¿quién podrá manifestar con palabras lo que les hace sentir? Y ¿quién, finalmente, lo que las hace desear? (San Juan de la Cruz, Llama de amor viva). Con una sorprendente ternura y seguridad, entra Jesús por nuestra puerta buscándonos para darse por entero. Su amor no tiene límites, ¡es nuestro amigo! ¿Cómo tener miedo a su amor? ¡Qué gozo tan grande saber que Jesús nos conoce y nos entiende!

Entra, Jesús, por nuestra puerta. Queremos gustar tu amor.  

Las ovejas atienden su voz. Camina delante y las ovejas lo siguen.

Habiéndose aquí el Rey (el Pastor) del cielo desde luego con el alma amigablemente, como su igual y su hermano, desde luego no teme el alma (San Juan de la Cruz, Llama). ¿Cómo arriesgarnos a seguir los pasos de Jesús? Lo primero es escuchar su voz. Nada tan fascinante como su voz para llevarnos a una profunda experiencia de amor. Nadie, como Él, responde a nuestras preguntas, a nuestros deseos más profundos, a nuestras necesidades más vitales.

¡Qué alegría! El Espíritu mantiene vivo en nuestro corazón el fuego de tu amor.

Yo soy la puerta de las ovejas. Quien entre por mí se salvará… y encontrará pastos.

Los bienes de entrambos (Dios y nosotros), los poseen entrambos juntos (San Juan de la Cruz, Llama).La puerta de Jesús está abierta y llena de luz; es la imagen de la confianza y de la libertad. Quien se atreve a entrar confiadamente, aun con dudas y resistencias, ve cómo Jesús le lleva, con suavidad y delicadeza de amigo, a los pastos de la vida, experimenta cómo Jesús le hace partícipe de su admirable victoria. Nadie cura con más ternura nuestras heridas, nadie pone tanta paz en el alma.

Tú eres nuestro pastor.

Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

Yo soy tuyo y para ti, y gusto de ser tal cual soy por ser tuyo y para darme a ti… En este estado de fiesta tan perfecta siempre el alma anda interior y exteriormente como de fiesta, y trae con gran frecuencia en el paladar de su espíritu un júbilo de Dios grande, como un cantar nuevo, siempre nuevo, envuelto en alegría y amor en conocimiento de su feliz estado… La contemplación pura consiste en recibir (San Juan de la Cruz, Llama). El buen pastor ofrece la vida por sus ovejas; siempre piensa en nosotros. Toda su vida es una revelación de resurrección, una puerta de vida nueva para Él y para nosotros. Quien se abre a Él y lo recibe, queda lleno de alegría. Su entrega incondicional por nosotros va tejiendo en el corazón unos lazos íntimos, muy fuertes. Jesús no viene para robar sino para dar la vida en plenitud. No busca su interés sino el de sus amigos. De la experiencia de su amor brota el deseo de servir a los demás y darles vida; somos enviados al mundo para dar vida.

Quédate siempre con nosotros, Señor; sólo así sabremos vivir y amar como Tú.

Desde el CIPE: Feliz Pascua para todos – abril de 2026

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