Domingo XXIX del tiempo ordinario

El bien que ofrecemos no siempre es comprendido, reconocido o apreciado; a veces incluso es malinterpretado y rechazado. Pero eso no debe desanimarnos (Papa León).

Llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. 

La oración es entrar en un espacio de verdad. Nada de trampas ni de mentiras. La oración es un cara a cara con Jesús, que es la verdad, no para comprometer a los demás con trampas sino para comprometernos nosotros. El Espíritu nos cambia la dinámica del engaño por la dinámica de la entrega. La pregunta es un camino humilde hacia la verdad, nunca debiera ser un arma para destruir al otro. 

Me parece que nunca he buscado más que la verdad (Santa Teresita, patrona, desde su vida contemplativa, de las misiones).  

Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. 

Las misioneras y misioneros, con la ayuda del Espíritu, son testigos de Jesús en todas las partes del mundo. Con sus limitaciones a cuestas, intentan que haya coherencia entre sus palabras y su vida. Cultivan la esperanza y la ofrecen al mundo. La belleza que han encontrado en Jesús la muestran entregando la vida por el evangelio. Son un regalo y estímulo para nuestra oración interior y nuestro compromiso. Pero la misión es de todos. Nuestro bautismo nos ha injertado en la misión de Jesús, nos ha hecho misioneros de la alegría de Dios. 

Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta (Santa Teresita).    

¿Es lícito pagar impuesto al César o no? 

Al ir a los cruces de los caminos con el Evangelio, ¿cómo actuar en situaciones tan complejas? La gracia de vivir con Jesús en un seguimiento misionero genera en nosotros lucidez para saber cómo comportarnos. Los misioneros lo saben muy bien: los que salen de sí y se ponen en camino para anunciar a Jesús, tienen luz para saber manejarse en medio de los conflictos. La oración es una escuela de discernimiento para saber lo que conviene en cada momento. 

¡Qué grande es el poder de la oración! Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso directo al rey y puede conseguir todo lo que le pide (Santa Teresita). 

Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. 

Dar a Dios lo que es de Dios. Nada es más de Dios que la vida de sus hijos. Los pobres son de Dios, los pequeños, las gentes del mundo son de Dios. Y están a la espera de que alguien les anuncie el Evangelio. Sin coacción, con inmenso respeto. Acompañando, en la entrega de cada día, hasta que surjan en los interlocutores las preguntas por el sentido hondo de la vida. Con Jesús, llega la alegría al mundo entero. 

Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra (Santa Teresita). 

Con un inmenso agradecimiento a las misioneras y misioneros. CIPE–octubre 26

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