Lunes, 25 de mayo
Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dice al discípulo:«Ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 25-26).
María, junto a la cruz de su Hijo recibe de Él el don de la maternidad universal. En el momento de mayor dolor y desamparo del Hijo, el Hijo la hace Madre de todos los discípulos, de toda la Iglesia y su corazón se abre, una vez más, y nos acoge a todos con infinita ternura.
María, sigues al pie de la cruz de tantos enfermos, tantas personas solas, tanta gente vulnerable y desolada. Hoy te invoco confiada: Alivia sus penas y acaricia su soledad. Enséñame a decir como tú: Aquí está mi vida.
Martes, 26 de mayo
“Quién deje casa… por mí y por el Evangelio recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más” (Mc 10,29-30).
En el Reino no habrá miseria, sino afecto abundante para todos. Dios es buen pagador. Haz frente al deseo de acumular con tu vida compartida.
Ligero/a de equipaje, te sigo Jesús. En mi mochila, tu alegría y un pan para una eucaristía.
Miércoles, 27 de mayo
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará» (Mc 10,33).
Jesús camina delante de sus discípulos hacia Jerusalén, dispuesto a afrontar la pasión y la cruz, mientras ellos aún piensan en privilegios y primeros puestos. Jesús nos enseña que la verdadera grandeza en el Reino de Dios no está en dominar, sino en servir y darse por amor.
Señor, danos un corazón sencillo, paciente y fiel, para amar y servir como Tú, con la ayuda de María.
Jueves, 28 de mayo
Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno sacerdote «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». (Mt 26, 42).
Jesús en el momento de mayor fragilidad humana, sintiendo su debilidad y tristeza, se confía a su Abba y se entrega totalmente a su voluntad. Ahí, en la noche, en el jardín de Getsemaní, venció el miedo con la confianza profunda en el Abba.
Jesús, enséñame a confiar en el Padre en los momentos de prueba, cuando la oscuridad nuble mi fe y se esconda la esperanza.
Viernes, 29 de mayo
“Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas” (Mc 11, 25).
Quien ora de verdad se va pareciendo más al corazón limpio y compasivo de Jesús. ¿Qué puede ser una oración sin perdón? Algo así como comer sobre indigesto. Esta noche, antes de orar, perdona a los que te hayan hecho mal.
Señor Jesús, enséñame a perdonar, como perdonas tú.
Sábado, 30 de mayo
“¿Quién te ha dado semejante autoridad?” (Mc 11,28).
Jesús conoce al Padre. En su manantial bebe cada día. Ahí encuentra la fuerza y la seguridad para recorrer el camino del amor. ¿Cómo afrontas los miedos que te impiden ser tú mismo/a? Sal a su encuentro desde tu experiencia de Dios y verás cómo desaparecen como una nube que pasa.
Ven, Espíritu Santo, quitador de todo miedo. Dame la fortaleza para ser testigo del Evangelio.
Escucha este Evangelio con textos de los Místicos y una canción en la App Evangelio orado