Lunes, 24 de marzo
“En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo” (Lc 4,24).
Jesús, lleno del Espíritu, fue a su pueblo para anunciar a sus paisanos la gracia. Pero pasó de largo, porque sus miradas no quisieron encontrarse con la suya. Que el Espíritu abra tu corazón y te disponga para recibir los dones de Jesús. Deja que Jesús actúe en tu pobreza y te transmita la energía de su amor.
Tú Jesús, eres mi Dios, eres mi vida, eres mi amor. Quédate conmigo.
Martes, 25 de marzo
ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios” (Lc 1, 35).
Hoy es un día para alegrarnos con María. En ella floreció Jesús, el Salvador. María nos invita a elegir la vida. María nos regala al Dios con nosotros. María acompaña a la Iglesia en el camino del Jubileo de la esperanza, nos lleva a Jesús, nuestra esperanza. Nos sostiene y nos invita a seguir esperando la luz en los acontecimientos borrascosos de la vida.
Santa María del camino, ¡Ven con nosotros, a caminar!. Madre de la esperanza, alienta nuestra fe en Jesús, nuestra esperanza.
Miércoles, 26 de marzo
“No he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a dar plenitud” (Mt 5,17)
El Espíritu nos coloca, no ante la ley, sino ante la voluntad amorosa de Dios; nos guía ante la verdad plena para la que ha venido Jesús. Sin verdad, ninguna relación es duradera, ni la de Dios ni la de los demás. Humildad es andar en verdad delante de la misma verdad de Dios.
Espíritu divino, vivifícanos. Mantennos fieles a la verdad, a la vida, al amor.
Jueves, 27 de marzo
“Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lc 11,20).
Por aquí anda el pecado contra el Espíritu: decir que Jesús no traía salvación sino demonio, impedir que la Iglesia entre en un camino sinodal, en el que hablen los que siempre han estado callados. Cuando caminamos juntos, el Evangelio es como una luz encima del candelero.
Inspíranos, Señor, las decisiones necesarias para sostener el camino de la Iglesia. Recuérdanos que somos peregrinos de esperanza.
Viernes, 28 de marzo
“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”…. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mc 12,29).
Lo que importa es amar. Aprender a amar es la asignatura más importante de la vida. Quien está por el bien del ser humano no está lejos del amor. Como un estudiante más, vete hoy a la escuela para aprender a amar. Fíjate en lo que necesitan los que están a tu lado. Aprende de los que han explorado ya la tierra del amor y son una presencia alentadora para todo camino. Abro mi vida a los próximos. Me acerco a sus vidas con respeto, con delicadeza. Mi corazón se llena de nombres, de rostros. Con todos los que me habitan te alabo y te bendigo, Señor.
Sábado, 29 de marzo
“¡Oh, Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo” (Lc 18,11-12).
El Espíritu, para discernir nuestra oración, nos pregunta: ¿Os veis como justos? ¿Os sentís seguros de vuestra conducta? ¿Despreciáis a quienes no viven como vosotros? Recordamos que el Dios de nuestro Señor Jesucristo aprecia a los humildes que no tienen otro agarradero que la misericordia.
Suba nuestra oración a ti, Señor, como un homenaje a la verdad, como la auténtica voz de nuestro corazón.