DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 9 de junio

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,25-26)

María nos regala a Jesús; y con Él su amor, su paz, su alegría. “La Iglesia lleva a Jesús: ¡Este el centro de la Iglesia, llevar a Jesús! Si hipotéticamente, alguna vez sucediera que la Iglesia no lleva a Jesús, ¡esta sería una Iglesia muerta! La Iglesia debe llevar la caridad de Jesús, el amor de Jesús” (Papa Francisco).

Contigo, María, Madre nuestra queremos aceptar la voluntad del Padre,  en aquella obediencia que da fruto, que trae la verdadera victoria sobre el mal y sobre la muerte.

Martes, 10 de junio  

“Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos”  (Mt 5,16)

Jesús nos enseña nuestra identidad y misión como discípulos con dos imágenes: la sal y la luz. Si no vivimos el Evangelio con autenticidad, perdemos nuestra misión. ¿Mi vida da «sabor» y refleja la luz de Cristo? Jesús nos llama a transformar el mundo, no con poder, sino con el amor y la verdad.

Espíritu Santo, enciende en nosotros la luz de la verdad, para que, iluminados por ti, podamos alumbrar a quienes buscan sentido y esperanza.

Miércoles, 11 de junio  

“No creáis que he venido a abolir la ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud” (Mt 5,17).

La fe cristiana no rompe con la historia de la salvación, sino que la cumple. La Ley preparó el camino para Cristo, quien nos llama a vivirla desde el corazón. Jesús nos invita a ser como Bernabé: testigos del Evangelio con nuestras palabras y obras.

Señor Jesús, enséñanos a vivir tu Palabra con fidelidad y alegría. Que no nos quedemos solo en palabras, sino que pongamos en práctica tu enseñanza. Que nuestra vida refleje la luz de tu verdad y se convierta en testimonio vivo del Evangelio.

Jueves, 12 de junio 

«Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti” (Jn 17, 1-2)

El amor unifica y crea entre todos una profunda unidad, como la que existe entre Jesús y el Padre. A través del amor entre las personas, las comunidades revelan al mundo el mensaje más profundo de Jesús.

Señor, Jesús, danos un corazón sacerdotal, capaz de orar, de servir y de entregarse. Danos la gracia de ser instrumentos de tu amor, de construir comunión en la Iglesia, y de anunciar con nuestra vida que Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida.

Viernes, 13 de junio     

“El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior” (Mt 5,28)

Jesús reafirma el valor sagrado del matrimonio y la importancia de la fidelidad. Nos enseña que el amor no es un sentimiento pasajero, sino un compromiso basado en la entrega y la fidelidad.

Tu mirar es amar. Enséñanos a mirar a los demás como tú los ves. Líbranos de toda mirada egoísta, de todo pensamiento que nos aparte de tu amor, de todo deseo que oscurezca nuestra alma.

Sábado, 14 de junio   

“A vosotros os basta decir “sí” o “no” (Mt 5,37)

Dios es fiel a su palabra. Los gestos sencillos y las palabras de verdad abren el camino al Espíritu. Busca la verdad, corre tras ella y ejercítate cada día en hacérsela llegar a los demás. “El que busca la verdad busca a Dios” (Edith Stein).

Señor Jesús, enséñanos a vivir en la verdad, a hablar con sencillez y a ser testigos de tu Evangelio con nuestra vida. Que nuestra palabra refleje un corazón íntegro y confiable, libre de falsedad e hipocresía. Tú eres mi verdad, Tú eres mi vida.  

CIPE.

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