DECIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 4 de agosto

“Vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos” (Mt 14,14)

Esta es la forma que tiene Jesús de mostrar el amor: mirar a la gente, experimentar la compasión en su corazón y sanar a todos los enfermos. Pon en práctica hoy estas tres actitudes de Jesús: mira a la gente, no vayas de prisa y mirándote solo a ti; compadécete, que es una forma mucho más fecunda que el juicio de vivir a las personas; sana a los enfermos con la sonrisa, la mirada, el amor.

¿Cómo curaré con la mirada, si no me dejo mirar antes por Ti? ¿Cómo seré fuente de alegría,  si Tú antes no abres en mí las fuentes del gozo?

Martes, 5 de agosto

Jesús les dijo: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». Él le dijo: «Ven». (Mt 14-27).

La barca en la tormenta representa nuestras dificultades y las de la Iglesia. En medio de ellas, Jesús nos dice: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!», recordándonos su presencia constante.

Señor Jesús, fortalece nuestra fe y nuestra confianza en ti. En las pruebas de la vida, ayúdanos a mantener la mirada puesta en tu rostro y a no dejarnos vencer por el miedo.

Miércoles, 6 de agosto

“Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió” (Lc 9,29)  

Jesús muestra en el monte a sus discípulos el destino de los hijos de Dios. La última palabra la tiene la luz; ante ella, la oscuridad retrocede avergonzada Contempla un icono. Mira el rostro de Jesús iluminado. Dedica unos momentos a contemplar la luz en las personas que te rodean.  

Pon tu luz en mis ojos, Señor, que no sé andar por los caminos, si Tú no estás conmigo y me guías. ¡Gracias por tu luz, Jesús! ¡Gracias por todos los que brillan como Tú! 

Jueves, 7 de agosto

“Quítate de mí vista, Satanás, que me haces tropezar” (Mt 16,23)  

Pedro no entiende el camino de la cruz. No sabe estar cerca de Jesús en este momento. Al querer para Jesús el poder y la gloria en sentido humano lo expone al tropiezo.  Fíjate en la debilidad de las personas que quieres: enfermedades, fracasos, situaciones difíciles. Ten cuidado de lo que les dices. Ser para ellos una eucaristía es la mejor forma de ayudarles.  

¿Qué tendré que decir a mis hermanos, Señor, para no hacerlos tropezar? Pondré mi luz, la que Tú me has dado, en su oscuridad. ¡Gratuitamente! 

Viernes, 8 de agosto

“El que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16,25)

El que sigue a Jesús nunca está solo. El que sigue a Jesús se encuentra con su mirada. El que le hace sitio en su corazón ve cómo se le ensancha la alegría. Tiene sentido tu búsqueda de Jesús, tiene sentido tu vida entregada al servicio del Evangelio, tienen sentidos las semillas sembradas cada día en el surco de la comunidad cristiana.

Me cuesta perder. Me duele perder. Quiero hacerlo contigo, Señor. Hazme un sitio en tu grupo de amigos, Señor.

Sábado, 9 de agosto

“¡Que llega el esposo, salir a su encuentro!” (Mt 25,6)

El Señor siempre llega. Cumple su promesa. El problema está en nosotros, que nos hemos cansado de esperarle. Aún así, Él viene, viene, viene siempre.

¿Cómo recibes a Jesús? ¿Con rutina o con alegría? ¿Cómo recibes a los que viven contigo? ¿Con gozo o con indiferencia? Entra en mi casa, Señor. Entra en mi corazón. Que lo mío sea tuyo y lo tuyo mío. Gracias. Amén.

«Quien busca la verdad, sea o no consiente de ello busca a Dios»… «Cuanto más oscuro se vuelve aquí todo para nosotros, tanto más tenemos que abrir el corazón a la luz que viene de arriba»… «En el signo de la cruz, venceremos… se vean o no los frutos» (Edith Stein).

Libros recomendados:

Post recomendados:

Vive el evangelio como nunca antes:

Recibe nuestras reseñas literarias:

Únete a nuestra comunidad literaria para recibir reseñas semanales de libros  de tu interés por e-mail. Es gratis y disfrutarás de precios más bajos y regalos en nuestras editoriales con tu cupon de socio.