Lunes, 7 de julio
“¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado” (Mt 9,22).
Jesús es el Señor de la vida, y ante Él no hay situación sin salida. La fe vence a la muerte porque la presencia de Jesús es fuente de resurrección. En una mujer enferma la fe se hace gesto confiado. Jesús la mira con ternura. Acércate a Jesús y preséntale situaciones desesperadas de la humanidad.
Ven a nuestras casas, transforma nuestras muertes interiores y levanta lo perdido, porque Tú eres el Señor de la vida. Con una mirada de fe espero tu amor, Señor.
Martes, 8 de julio
“Las mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,38).
Al ver al pueblo, cansado y abatido, Jesús siente una compasión sin límites. El Evangelio recuerda que la misión nace de la oración; la Iglesia debe ser misionera, mirar con compasión, servir con humildad y ser instrumento del Reino en lo cotidiano.
Mira nuestro mundo confundido y solitario, y despierta en tu Iglesia la compasión. Envía personas generosas que anuncien tu Evangelio sin miedo. Cada día te lo pediré, Padre: Envía a este mundo nuevos obreros del amor.
Miércoles, 9 de julio
“Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca” (Mt 10,7).
El Reino de Dios ya está presente en Jesús, y la misión es anunciar su cercanía con gestos concretos de misericordia, paz y sanación. No se trata de ideas, sino de una nueva forma de vivir. Por el Bautismo, todos somos enviados a continuar esta misión: sanar, hacer el bien y mostrar con nuestra vida que Dios está cerca.
Llámame también a mí por mi nombre y renueva tu llamado en mi corazón.Haz que mi vida sea signo de tu presencia, y dame valentía, ternura y humildad para servir. Con gozo escucharé cada día tu mandato, Jesús. Con gozo anunciaré tu Evangelio.
Jueves, 10 de julio
“Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis” (Mt 10,7).
Jesús hace presente el Reino de Dios: transforma corazones y relaciones con salvación, justicia y misericordia. Anunciarlo es acercar a Dios con palabras y gestos de amor y liberación.
Señor Jesús, Tú que enviaste a tus discípulos a anunciar el Reino,
renueva hoy a tu Iglesia y haznos portadores de tu paz y misericordia,
especialmente entre los pobres y excluidos.
Viernes, 11 de julio
SAN BENITO, abad, patrono de Europa
«El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mt 19,29).
Seguir a Jesús exige desprendimiento, pero conduce a la vida plena y eterna que Él promete. Hoy, frente a la cultura del tener, Jesús nos invita a la lógica del Reino: servicio, gratuidad y confianza en la generosidad de Dios, donde la alegría comienza ya al vivir para Él.
Haznos libres para seguirte con esperanza. Ayúdanos a comprender que lo que entregamos por Ti no es pérdida, sino vida nueva. San Benito, luz de Europa, intercede por nosotros, para que busquemos a Dios en todo, con paz y fidelidad.
Sábado, 12 de julio
“No tengáis miedo” (Mt 10,28).
¿Cómo alumbrar un mundo nuevo? Las cosas bellas empiezan a nacer en un corazón que ha expulsado el miedo. Expón a Jesús los miedos que te tienen atrapado/a y no te dejan volar en libertad.
Espíritu Santo, renueva la alegría de confesar a Cristo y la libertad de vivir como hijo tuyo. Confío y nada temo, porque Tú vas conmigo.
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