DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 14 de julio

«El que pierde su vida por mí la encontrará» (Mt 10,39).

Jesús ha entregado la vida por el Reino y la ha encontrado. Seguro que muy cerca de ti vive alguien a quien admiras por su coraje y su solidaridad. La vida nueva da sentido a la muerte, la alegría da sentido a los momentos de dolor. Alguien escribió en tiempos de guerra: 

«Creo en el sol, aunque no brille; creo en el amor, aunque no lo sienta; creo en Dios, aunque esté callado». ¿Qué sentido quieres tú dar a tu vida? ¿A qué o a quién quieres entregarla?

Martes, 15 de julio 

«El día del juicio les será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Somorra que a vosotros» (Mt 11,23)  

En las ciudades del lago, donde más ha trabajado Jesús, hay más cerrazón a su mensaje. ¿Pasa lo mismo en tu vida? ¿Qué has hecho con la luz? Jesús te invita a recordar lo que has ido recibiendo como don a lo largo de tu vida. Ojalá brote en ti de nuevo el deseo de acoger el amor en las profundidades de tu alma.  

Padre de misericordia, danos un corazón compasivo y fiel a la verdad,
para sembrar esperanza con paciencia. Virgen del Carmen, enséñanos a acoger y vivir la Palabra con amor. Amén.

Miércoles 16 de julio

«Te doy gracias, Padre» (Mt 11,25).

Jesús abre su corazón y de lo más íntimo se salen el gozo y la alabanza. Los pequeños comprenden su misterio, aunque no sepan de qué música son dueños. Si quieres alegrar a Jesús abre tu corazón y deja que se siembren en él semillas de evangelio. Cultiva la sencillez: es la forma de entender las obras de Jesús en los pequeños.

Agradece al Padre los prodigios que veas escondidos en los humildes de la tierra.    

Virgen del Carmen bella, Madre del Salvador. De tus amantes hijos oye el cantar de amor. Dios te salve, María, del Carmen bella flor, Estrella que nos guías hacia el sol del Señor. Junto a ti nos reúnes, nos llamas con tu voz. Quieres formar de todos un pueblo para Dios.

Jueves, 17 de julio

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28).

Respira hondo y déjate invadir por la paz de la acogida incondicional de Jesús. Él es maestro, pero no domina. Es amigo y compañero. No te abandona en las crisis. Él te enseña a ponerte en camino en busca del otro, a escuchar voces que no son tuyas. En su corazón hay sitio para todos. Hay amor para ti y para todos.

Si quieres hacer caso a su invitación, ponte en camino hacia él, quédate con él. Enséñame Tu mansedumbre: ayúdame a obedecer siempre al Padre, a vivir en caridad, a encontrar paz en mi trabajo diario y a ser consuelo para los demás.

Viernes, 18 de julio

“Quiero misericordia y no sacrificio” (Mt 12,7).

Dios es un icono siempre abierto por donde se asoma la misericordia. Al encuentro de toda debilidad sale la misericordia entrañable de nuestro Dios. Dedica hoy algo de tu tiempo a contemplar el Corazón abierto de Dios y aprenderás los caminos de la misericordia.

A veces lleno de cosas mi vida, pero Tú una y otra vez me pides que mire con ternura a mis hermanos.  

Sábado 19 de julio

«Mirad a mi Siervo» (Mt 12,18).

Jesús se retira. Abandona las ciudades del lago y se oculta. Quieren matar la esperanza. El Padre se posiciona y te señala al Siervo como fuente de vida, de esperanza y de futuro. Míralo: no actúa con las armas ni con la fuerza, sino con suavidad y mansedumbre. Míralo: nadie ha dicho jamás que todos los seres humanos son todos iguales y hermanos.

«Mirándote, Señor, todo cuanto ven mis ojos, todo me convida al amor».  

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