APREENDIENDO A AMAR.
1.- LA CRUZ Y LA LUZ
La iglesia está a oscuras.
Animador/a:
“Por la cruz fueron expulsadas las tinieblas y devuelta la luz” (San Andrés de Creta)
Una persona avanza por la iglesia con el cirio encendido.
Canto repetitivo: SÉ MI LUZ. ENCIENDE MI NOCHE (3).
2.- NO HAY CRISTO SIN CRUZ, NO HAY CRISTIANO SIN CRUZ, SIN AMOR
Se entrega a cada participante una cruz pequeña de madera.
Animador/a:
“Quien posee la cruz posee un tesoro” (San Andrés de Creta).
Escuchamos la Palabra: “Llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús” (Gal 6,17)
Palabra del papa León desde el puerto de Arguineguín:
“Aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad. Aquí el Evangelio nos arranca del lugar cómodo del espectador y nos sitúa ante el hermano que llega”
“La Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”.
Gesto: Unimos nuestras manos con la cruz en la mano para acoger a todos los crucificados, de modo especial a todos los inmigrantes, a los niños inmigrantes.
3.- MIRADA AL CRUCIFICADO
Se enciende el foco del Cristo del amor
Canto: SUS HERIDAS NOS HAN CURADO
Escuchamos la Palabra (Gal 2,19-3,16):
“Me amó hasta entregarse por mí” (Gal 2,20).
“Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy, es Cristo quien vive en mí”.
“Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gal 6,14).
Canto: SUS HERIDAS NOS HAN CURADO
4.- SAN JUAN… DE LA CRUZ
Se enciende el foco que ilumina la imagen de san Juan de la Cruz.
La única actitud acertada ante la Cruz es acogerla cantando
Para san Juan de la Cruz el sufrimiento y el desprecio vividos por amor a Jesús no son un castigo, sino un tesoro y un privilegio.
5.- UN POEMA: EL PASTORCICO
Una composición sencilla y conmovedora. Un humilde pastor enamorado revela el corazón del evangelio: el amor gratuito, fiel y sufriente de Dios por el ser humano.
El pastor es Cristo mismo, el buen Pastor del evangelio. La “pastora” representa a cada persona llamada a corresponder a ese amor.
El pastor no abandona a la pastora cuando esta se aleja, ni la obliga a permanecer a su lado; respeta su libertad, porque el amor verdadero no puede imponerse. Pero esa libertad tiene un precio: el pastor sufre en silencio el olvido de aquella a quien ama.
Lo más conmovedor del poema es que lo que hiere su corazón es sentirse olvidado por la pastora. El desenlace del poema conduce directamente al misterio de la cruz. Somos invitados a reconocer ese amor que nos busca, nos espera y nos ama.
Lectura del poema y canto del poema
Un Pastorcico, solo, está penado
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora ha puesto el pensamiento,
el pecho, del amor, muy lastimado.
No llora por haberle amor llagado,
que no le pesa verse así afligido
-aunque en el corazón está herido-
más llora por pensar que está olvidado.
Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado. Y dice el Pastorcico: «¡Ay, desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia!»
Y el pecho, por su amor, muy lastimado.
Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado, asido dellos,
el pecho, del amor, muy lastimado.
EL PASTORCICO SIGUE EXTENDIENDO SUS BRAZOS
EN EL ÁRBOL DE LA CRUZ,
CON EL PECHO “DEL AMOR MUY LASTIMADO”,
AGUARDANDO LA RESPUESTA DE NUESTRA LIBERTAD.
MARÍA, ENSÉÑANOS A AMAR AL AMOR.
CIPE.