Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior,
y estarse amando al Amado.
(Poesía 14).
San Juan de la Cruz nos invita a entrar en el silencio del corazón, dejando por un momento todo aquello que nos dispersa y nos aleja de lo esencial. No se trata de despreciar lo creado, sino de vivirlo desde Dios, sin apegos que ocupen el lugar del Amor.
Recordar al Creador, atender a lo interior y permanecer amando al Amado es el camino de la oración contemplativa: estar ante Dios con sencillez, dejándonos mirar, amar y transformar por Él.
Teresa Gárriz (ndv).