Tengo gran envidia a los que tienen libertad para dar voces,
publicando quién es este gran Dios (Santa Teresa, 6M 6,3).
PREGONERO(A):
Amigos todos:
Vengo a pregonar una gran alegría:
Dios os invita a una gran fiesta de bodas.
Os lo digo con palabras de Santa Teresa:
“Mirad que convida a todos, pues es la misma Verdad,
no hay que dudar” (C 15,15).
Sabed que en Dios no hay escasez ni tiene cabida la tristeza.
En su fiesta la alegría y la vida son desbordantes.
Nunca se cansa de amar.
Dios se alegra de ser Dios para darse a todos como Dios.
Amigos todos, ¡estáis invitados a una vida insospechada!
¡Entrad en la fiesta! (Música alegre)
ANTIPREGONERO(A):
No vayáis tras esta invitación.
Es mejor vivir distraídos en mil cosas pasajeras.
Es mejor que os paseéis por las afueras sin entrar en el corazón.
Gozad de pequeñas gotas de bienestar. Con eso vale.
No pasa nada si vivimos ausentes del AMOR DE DIOS.
No necesitamos a Dios. Nos basta con nosotros.
ORACIÓN DE SANTA TERESA, DICHA POR TODOS:
Mirad que no nos entendemos,
ni sabemos lo que deseamos,
ni atinamos lo que pedimos.
Dadnos, Señor, luz;
mirad que es más menester que al ciego que lo era de nacimiento,
que este deseaba ver la luz y no podía.
Ahora, Señor, no se quiere ver.
¡Oh, qué mal tan incurable!
Aquí, Dios mío, se ha de mostrar vuestro poder,
aquí vuestra misericordia (Santa Teresa, Exclamaciones VIII,2).
Tres personas se pasean con los ojos tapados.
Los que quieren toman una luz en las manos y la encienden. (Música).
MOMENTO DE ORACIÓN INTERIOR
Respiramos con atención para apaciguar nuestro interior. Buscamos una postura recogida. Escuchamos estos dos textos fuertes de Santa Teresa. Los acogemos con atención amorosa:
(Podemos) considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo sino un paraíso adonde dice Él tiene sus deleites. Pues ¿qué tal os parece que será el aposento adonde un Rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleita? No hallo yo cosa con que comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad; y verdaderamente apenas deben llegar nuestros entendimientos, por agudos que fuesen, a comprenderla, así como no pueden llegar a considerar a Dios, pues Él mismo dice que nos crió a su imagen y semejanza.
Primeras Moradas 1,1
Parecióme se me representó como cuando en una esponja se incorpora y embebe el agua; así me parecía mi alma que se henchía de aquella divinidad y por cierta manera gozaba en sí y tenía las tres Personas. También entendí: «No trabajes tú de tenerme a Mí encerrado en ti, sino de encerrarte tú en Mí». Parecíame que de dentro de mi alma – que estaban y veía yo estas tres Personas- se comunicaban a todo lo criado, no haciendo falta ni faltando de estar conmigo. Comenzó a inflamarse mi alma, pareciéndome que claramente entendía tener presente a toda la Santísima Trinidad (…). Y así me parecía hablarme todas tres Personas, y que se representaban dentro en mi alma distintamente (…). Entendí aquellas palabras que dice el Señor: que estarán con el alma que está en gracia las tres divinas Personas, porque las veía dentro de mí por la manera dicha (cf. Jn 14,23).
Relación 18,1
TESTIMONIOS DE LLAMADA
Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda. Mateo 22,9
Testimonio de dos mujeres creyentes, que saben por experiencia lo que decía Santa Teresa, que SÓLO DIOS BASTA. Invitan a los presentes a conocer y amar a este gran Dios, que nos han manifestado Jesús y el Espíritu.
Canto:
Ya no te llamarán abandonada, ni a tu tierra devastada.
A ti te llamarán mi favorita y a tu tierra desposada.
Porque el Señor te prefiere a ti y tu tierra tendrá por marido al Señor (2).
La alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.
Porque el Señor te prefiere a ti…
ICONO BELLÍSIMO DE DIOS QUE PINTÓ SANTA TERESA
Muchas veces he pensado, admirada,
en la gran bondad de Dios,
y mi alma se ha recreado
al ver su magnificencia y su misericordia.
Sea bendito por todo,
pues he visto claramente que no deja sin recompensa,
aun en esta vida, ningún buen deseo.
Por ruines e imperfectas que fueran mis obras,
este Señor mío las iba mejorando,
perfeccionando y dándoles valor,
y mis males y pecados los ocultaba enseguida.
Incluso permite que se cieguen los ojos de quienes los han visto
y los borra de su memoria.
Él dora las culpas
y hace que resplandezca una virtud
que Él mismo pone en mí,
casi obligándome a tenerla. Vida 4, 10
Momento de silencio para vestirnos de fiesta y entrar en la comunión amorosa con Dios.
SÚPLICAS
Madre Teresa, ayúdanos a vestirnos de fiesta.
Enséñanos a cantar al Dios de la misericordia,
al que antes nos cansamos nosotros de ofenderle,
que Él se cansa de perdonarnos.
Ayúdanos a vivir con tan gran Dios.
Canto:
ENSÉÑANOS EL AMOR, TERESA, MADRE TERESA,
DEVUÉLVENOS LA ALEGRÍA, DESCÚBRENOS LA POBREZA
La vigilia termina en alabanza
Quien quiere hace una súplica, acción de gracias, alabanza, intercesión.
Con las manos unidas, unos con otros, oramos el Padre nuestro.