Mantengámonos alzados
heridos,
enfermos,
debilitados,
amenazados …
pero determinadamente
alzados,
confiados y esperanzados.

Deja que los días
transcurran más sobrios
y austeros de ruidos,
de palabras,
de imágenes ….
Y agradecerás
la llamada amiga
que es bálsamo
para soledades y añoranzas
de amores perdidos.
Y la mirada cómplice
que cura desavenencias
e incomprensiones.

Y entonces, percibirás
el dulce cuidado
de quien te cubre con la manta
mientras te duermes en el sofá,
o te recoge la toalla mojada
que has dejado olvidada
encima de la cama.
Acogerás, con serenidad,
los embates del día a día,
conocedor del amor infinito
que te acompaña.

Sí,
mantengámonos
determinadamente alzados
y viviremos a fondo la vida.
Porque no se nos pide
que existamos,
sino que nos mantengamos vivos,
incluso,
más allá del último atardecer.

Mar Galceran.