Mantengámonos alzados heridos, enfermos, debilitados, amenazados … pero determinadamente alzados, confiados y esperanzados.
Deja que los días transcurran más sobrios y austeros de ruidos, de palabras, de imágenes …. Y agradecerás la llamada amiga que es bálsamo para soledades y añoranzas de amores perdidos. Y la mirada cómplice que cura desavenencias e incomprensiones.
Y entonces, percibirás el dulce cuidado de quien te cubre con la manta mientras te duermes en el sofá, o te recoge la toalla mojada que has dejado olvidada encima de la cama. Acogerás, con serenidad, los embates del día a día, conocedor del amor infinito que te acompaña.
Sí, mantengámonos determinadamente alzados y viviremos a fondo la vida. Porque no se nos pide que existamos, sino que nos mantengamos vivos, incluso, más allá del último atardecer.
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