CELEBRAR PENTECOSTÉS CON LOS NIÑOS

Motivación y enseñanza

Cuarenta días después de su resurrección, Jesús regresó con su Padre: era la Fiesta de la Ascensión.
Los apóstoles que querían continuar su misión no volverían a verlo.
Antes de partir, Jesús prometió a sus discípulos:
«Os enviaré el Espíritu Santo» (Hechos 1:8).
El día de Pentecostés, los apóstoles, reunidos en el Cenáculo, se encerraron por temor a los judíos y romanos que habían dado muerte a Jesús.
María estaba con ellos. Juntos, en oración, esperando al Espíritu Santo, el don prometido por Jesús.
Leemos el texto del evangelio (Hecho 2, 1-11).

Explicamos el texto

¿Dónde se desarrolla la escena?
Estamos en Jerusalén, en el Cenáculo.
El Cenáculo es una habitación grande que sirve como comedor en los hogares judíos.
En el Evangelio, el Cenáculo es la habitación donde Cristo celebró la Última Cena con sus discípulos el Jueves Santo.
La casa es un edificio de dos pisos ubicado en la cima del Monte Sion (una colina en Jerusalén). Allí es donde los discípulos estaban reunidos en oración el día de Pentecostés.

¿Quiénes son los personajes?

El texto nos dice que estaban todos reunidos.
En los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:13-14), se especifica quiénes estaban allí:
«Al llegar a la ciudad alta, subieron a la casa del piso superior. Allí estaban todos: Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Unánimes, perseveraban en la oración, junto con las mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y sus hermanos.

¿Quién es el Espíritu Santo para nosotros?

La tercera persona de la Trinidad.
Es él quien nos da el valor, la fuerza y fidelidad para ser testigos del amor de Dios.
¿Cómo actúa el Espíritu Santo?

Señales de la efusión del Espíritu en el día de Pentecostés:

Pentecostés comienza con el sonido como el de un fuerte viento.

El viento de Pentecostés pone las cosas en marcha.
El Espíritu Santo es la fuerza interior que impulsa a los apóstoles a actuar.
Lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de los apóstoles.
El fuego enciende los corazones de los apóstoles. 
En Pentecostés, las lenguas de fuego son la señal del Espíritu dado a cada uno y a todos juntos.
El Espíritu Santo nos abre a la comprensión del misterio de Dios y nos da el valor para proclamarlo sin miedo.
«Se reunieron»: al principio, como hoy, es el Espíritu Santo quien establece y crea la unidad de la Iglesia. La Iglesia recibe esta unidad como un don. Esta unidad, manifestada por el mismo bautismo y el mismo Credo, hace de todos los discípulos de Cristo un solo pueblo.

El fruto del Espíritu Santo: el amor.

No vemos al Espíritu Santo. Podemos reconocerlo por su acción, por los frutos que produce en nuestras vidas, en la de nuestros hermanos. Tenemos que ser dóciles, estar dispuestos para colaborar con él, dejarnos conducir, mover por el Espíritu Santo.
En la Carta a los Gálatas (5:22), escuchamos lo que se dice:
«El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio». Recibimos el Espíritu Santo en el bautismo, en los sacramentos, en la oración. Nos hace hijos de Dios, Realiza en nosotros la santidad. “Sin mí no podéis hacer nada” (Juan 15:5).

Motivación

Hoy, «Dios nuestro Padre nos da a su Hijo Jesús y nos envía su Espíritu»

Ambientación

Preparar una gran alfombra o colocar las sillas en círculo para que se sientan cómodamente los niños.
Se pone en el centro la Palabra de Dios y una vela encendida.
En una cesta está la oración final que leeremos juntos y llevaremos a casa

Acogida

El animador acoge a los niños en un clima de oración, introduce la celebración. Nos recuerda que es Cristo quien nos reúne hoy, nos invita a hacer la Señal de la Trinidad, la Señal de la Cruz.

Tiempo para la Palabra

Un adulto lee la Palabra de Dios – Lectura de los Hechos de los Apóstoles, 2:1-11

– Diálogo con los niños:

   Invitar a los niños a repasar juntos el texto.
– ¿Quiénes son los personajes del texto?
– ¿Dónde tiene lugar el encuentro?
– ¿Qué es lo más llamativo de la escena? Los objetos (las cortinas que se mueven).
Las lenguas de fuego, la actitud de los Apóstoles, alegres y asombrados…
– ¿Qué les prometió Jesús a los Apóstoles antes de subir al Padre?
– ¿Cómo se manifiesta el Espíritu Santo?
– ¿Qué hacen los Apóstoles?
Los Apóstoles se fían, esperan el cumplimiento de la promesa de Jesús. El día de Pentecostés, reciben al Espíritu Santo, que se manifiesta mediante un viento impetuoso y lenguas de fuego.
El Espíritu Santo los impulsa: Les da fuerza y valentía para hablar y anunciar la Buena Nueva del Evangelio.
Los Apóstoles proclaman las maravillas de Dios, y todos las entienden.
Es lo que vivimos también nosotros cuando acogemos y recibimos el Espíritu Santo.
¿Cómo nos marcharemos nosotros?

Acción de Gracias, Oración y Envío:

Invitar a los niños a adoptar una postura que facilite este momento de oración. Hacemos un momento de silencio, cerramos los ojos y escuchamos.
Señor, hoy nos revelas la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas.
Él es como el viento invisible que mueve las ramas de los árboles, hace girar las aspas de los molinos, mueve los barcos, eleva los globos aerostáticos…
El Espíritu Santo nos inspira a actuar para amar como Jesús.
Él es como el fuego que ilumina, calienta y consuela.
El fuego del Espíritu Santo es la señal del amor de Dios.
Desata las lenguas.
El Espíritu Santo nos da el valor para proclamar las maravillas de Dios.
Gracias, Señor, por el Espíritu que nos das a todos.
Que nos ayude a crecer en el amor de Jesús y a compartirlo.

Momento de silencio (duración: unos minutos)

Acompañar el silencio con una o dos frases que los niños puedan repetir en silencio   por ejemplo: ¡Ven Espíritu Santo!  Gracias, Señor, por tu Espíritu, quiero amar como tú… quiero servir a mis hermanos y proclamar tus maravillas…

Invitamos a los niños a sacar del corazón un propósito, y si quieren lo comparten con todos.

– Escuchamos el canto https://youtu.be/SB-PFvb59sw

– Oración de acción de gracias leída todos juntos.

Señor, danos tu Espíritu, nos revelas su acción en nuestras vidas.
Él es como el viento invisible, pero que mueve las ramas de los árboles, hace girar las aspas de los molinos, mueve los barcos y eleva los globos aerostáticos…
El Espíritu Santo nos inspira a actuar para amar como Jesús.
Él es como el fuego que ilumina, calienta y consuela.
El fuego del Espíritu Santo es la señal del amor de Dios.
Él Espíritu Santo desata las lenguas, nos da el valor para proclamar las maravillas de Dios.
– Juntos, rezamos el Padrenuestro.

– Canto final.

El espíritu de Dios está en este lugar
el espíritu de Dios se mueve en este lugar
está aquí para consolar
está aquí para liberar                                         
está aquí para guiar, el espíritu de Dios está aquí. (Bis)

Muévete en mí, muévete en mí,
toca mi mente y mi corazón
llena mi vida de tu amor
muévete en mí, Dios espíritu muévete en mí.  

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