Ahora, en esta Semana Santa de 2020, muchos estamos participando del doloroso misterio del sufrimiento, la soledad y la agonía… Una gran cruz ha caído sobre los hombros cansados de enfermos, familiares y cuidadores… El cristianismo ofrece una manera orante de abordar la enfermedad y la muerte, que es asociarse en los sufrimientos particulares a los sufrimientos de Cristo en la Cruz por la salvación del mundo… Así lo planteó ese gran místico de la enfermedad que fue el trapense hermano Rafael, san Rafael Arnaiz… Le he puesto música a varias páginas de sus diarios y cartas… Aquí os presento una pequeña parte de su oración en el último mes de su vida, una partecica de la Cruz. Espero que os pueda servir de consuelo en estos tiempos recios.

Le pedí al Señor una partecica de su Cruz…
Le pedí al Señor una partecica de su Cruz…
Le pedí ayudarle en su agonía,
le pedí participar de su sufrimiento.
Le pedí una partecica…
(pequeña tiene que ser, pues soy débil)
una partecica
de su santísima Cruz.

Jesús me escuchó.
Noté la Cruz sobre mis hombros…
me pesó,
y lloré mi abandono y soledad.
Una tristeza muy grande se apoderó de mí.
Me vi tan enfermo, tan solo,
tan débil para sufrir
lo que Jesús me pide,
que sentándome cansado de todo y de todos,
lloré con pena y con agobio…
Bendito sea Dios…

Texto: Hermano Rafael (San Rafael Arnaiz, 1911-1938)
Escrito nº 221. 28 de marzo de1938. Párrafo 1126.
Dios y mi alma – San Isidro – Una partecita de la Cruz.
Música: José-Manuel Montesinos.
Musicado en el Monasterio del Desierto de las Palmas,
de los Padres Carmelitas Descalzos, Benicassim, Castellón,
el 17 de agosto de 2010.

Grabado en Sevilla el 7 de abril de 2020.