Semana de espiritualidad: 1º día: La llevaré al desierto y le hablaré al corazón (Oseas 2,14).

DO MANA EL AGUA PURA

Semana de Espiritualidad en tiempos de pandemia.

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU: Ven, Espíritu.

Espíritu Santo, enséñanos a poner nuestros pies en las pisadas de Jesús.

SÍMBOLO: Huellas en el pasillo. Una persona las pisa. Camino hacia la Pascua.

AUDICIÓN DE LA CANCIÓN: LA LLEVARÉ AL DESIERTO. De la Fraternidad Misionera Verbum Dei.

REFLEXIÓN

El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Como condujo al pueblo de Israel. Aún resonaban las amorosas palabras del Padre en sus oídos: Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección (Mc 1,11). El Espíritu nos acompaña. Él guía nuestra vida.

  • ¿Nos sentimos empujados/as por el Espíritu?
  • ¿Cómo discernimos su presencia en la vida?
  • Dios nos ama. ¿Nos sentimos amados/as por él?

¿Qué es el desierto? Llamamos desierto a un lugar solitario, donde hay silencio. Puede ser un lugar árido o un lugar frondoso. Pero muchos de nosotros nunca estaremos en ese tipo de lugares. ¿Significa eso que no podremos tener experiencia del desierto? El desierto es la complejidad de la vida, tal como se nos presenta en este momento, pandemia incluida. En el aquí y ahora de nuestra vida Dios quiere hablarnos al corazón.

  • Nos acercamos a nuestra vida y visualizamos el momento que estamos viviendo.
  • No veamos el momento presente, por complejo que sea, como algo que tiene que pasar para poder encontrar la paz y la serenidad en el interior. Dios quiere acercarse a nuestra vida en este momento, tal como estamos. Aquí y ahora

El desierto es un tiempo de prueba. La tentación es todo lo que nos puede alejar de lo que somos por gracia creadora. Nos fijamos en Jesús. Él fue tentado durante toda su vida. Y constantemente renovó su SÍ al proyecto del Padre. Prefirió el proyecto, de compasión y ternura para todos, del Padre, a las propuestas halagadoras del enemigo: No sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú (Mc 14,35). Dios está siempre con nosotros en los conflictos de la historia. Con Dios a nuestro lado confiamos salir airosos de la prueba.

  • ¿Cómo discernimos las tentaciones en la vida?
  • ¿Percibimos la presencia amorosa del Padre a nuestro lado? ¿Confiamos?

El desierto es tiempo de escucha de la Palabra. En el desierto acontece la escucha. En la complejidad de la vida acontece la escucha. En las dificultades acontece la escucha. Entre los pucheros, que decía Teresa de Jesús. A Jesús, en el desierto, el corazón se llenó de la buena nueva de la Palabra de Dios. La escucha de la Palabra es el arte de estudiar el corazón de Dios (San Gregorio Magno).

  • ¿Cuál es nuestra relación con la Palabra?
  • ¿Qué nos enseña san José para escuchar la Palabra?

El desierto es un camino hacia libertad, hacia una nueva humanidad. Eso fue lo que experimentó el pueblo de Israel. Durante cuarenta años fue liberado de raíces profundas de esclavitud que no le dejaban ser libre. Esta fue la experiencia que revivió Jesús. Nosotros necesitamos estos tiempos fuertes para que se den los cambios que necesitamos y nuestra fe sea probada como el oro en el crisol.

  • ¿Qué novedad quiere Dios que surja en nuestra vida?
  • ¿Qué nos impide ser libres?

Del desierto al anuncio del Evangelio. Para dar vida en abundancia y entregarla. Sin miedo. Eso fue lo que hizo Jesús: del desierto se marchó a Galilea para anunciar el Evangelio. La tentación no le quitó el ánimo. La escucha prolongada de la Palabra le llenó de entusiasmo el corazón.

  • ¿Sentimos la urgencia de anunciar el Evangelio?
  • ¿Lo anunciamos con alegría?

ESCUCHA DE LA PALABRA: MARCOS 1,14-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días siendo tentado por Satanás. Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio.

Momento de silencio con música mp3 Implora. Imágenes del desierto en PowerPoint

TEXTO ILUMINADOR del papa Francisco

La felicidad de José no está en la lógica del auto-sacrificio, sino en el don de sí mismo. Nunca se percibe en este hombre la frustración, sino solo la confianza. Su silencio persistente no contempla quejas, sino gestos concretos de confianza (Patris Corde, 7).

TESTIMONIO: Mi experiencia en el desierto (Maximiliano Herraiz).

PROPUESTA: CONVERTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO

  • Vivamos este momento como tiempo decisivo, como momento de verdad.
  • El Reino de Dios está cerca de nosotros. Está tan cerca, que está dentro de nosotros. Es hora de descubrirlo, de vivirlo.
  • Dios llega siempre a nuestra vida como don. Acojámoslo con gozo.
  • Solo ante la buena nueva del Evangelio merece que abramos el corazón y nos convirtamos a su proyecto. No tengamos miedo de tomar otra dirección, otro rumbo. Dejemos que el proyecto amoroso de Dios invada nuestra vida.
  • No nos preocupemos de los errores. No nos desanimemos. Incorporemos esos fallos a nuestra realidad para crecer en confianza.
  • No tengas miedo de la santidad. No te quitará fuerzas, vida o alegría. Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó y serás fiel a tu propio ser (Gaudete et exultate, 32).

Símbolo: Huellas en el pasillo. Una persona, camino hacia la Pascua, las recorre.

SÚPLICAS. Con esta respuesta: No nos dejes caer en la tentación.

PADRE NUESTRO. BENDICIÓN.

Equipo CIPE.

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