• Con tu necesidad de ser amado/a y de amar.
  • Con tu deseo hondo de Dios.
  • Con tu anhelo profundo de ser eucaristía, amor que se entrega en pequeños gestos de vida.
  • Con tu cercanía a quienes más sufren y necesitan palabras de ternura en estos momentos.
  • Con todos los que día a día se parten y reparten servicios humanitarios esenciales.

Abre tu corazón a Jesús

Es el Ungido por el Espíritu. Está lleno de ternura y de amor entrañable. Es el enviado del Padre para dar la buena noticia a todos los que sufren y están en las orillas de la vida. Es el que trae la gracia a manos llenas para la humanidad, el que cambia el luto en fiesta y pone canciones en el corazón (Cf. Is 61,1-9). El que permanece con la humanidad dolorida, solidaria y esperanzada.

Siéntate a la mesa de Jesús

Jesús elige una comida festiva para hablar de lo que es central en el Reino: los últimos son acogidos y tienen un lugar preferente.

“Muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos” (Mc 2, 15).

Jesús se hace Eucaristía, bendición de Dios para la humanidad, amor entregado, partido y repartido para todos.

“Tomó el pan y, pronunciada la bendición, se lo dio” (Mc 14, 22).

Jesús llama a celebrar y a vivir su amor fiel y entrañable, entregado libremente a la humanidad.

“Haced esto en recuerdo mío” (Lc 22, 19).    

Palabra del papa Francisco:

 ¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.
No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo.
Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”
(Momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia, Viernes, 27 de marzo de 2020).

Pistas de luz para tu camino

Abre tu corazón a Jesús y adórale en el silencio. Que sus sentimientos sean tus sentimientos.

♦  Sienta a la mesa de tu amistad y de tu tiempo a alguna persona que excluyes habitualmente y comunícala alguna palabra de ánimo y cercanía.

♦  Recrea en tu vida el mandamiento del amor: donde no hay amor pon amor.

 Oración

            Gracias, Jesús, por tu Eucaristía.
            Gracias, Jesús, por cada sacerdote.
            Gracias, Jesús, por el amor fraterno.
            Gracias, Jesús, por la solidaridad
            entre vecinos y pueblos que ha despertado
            esta pandemia del “coronavirus” Amén.