XIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 10 de agosto

“Si el grano de trigo muere, da mucho fruto” (Jn 12,24)

No se produce vida sin dar la propia. La creatividad y la belleza nacen de la entrega de la vida. Amar es darse. Pasa un momento junto a Jesús. Pon tu vida en sus manos. Confíale tu vida. Dásela.

¿Cuándo aprenderé, Dios mío, a hacer de mi vida una ofrenda a Ti y a mis hermanos?

Martes, 11 de agosto

SANTA CLARA

“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial” (Mt 18,10).

Dios está siempre saliendo hacia los pequeños de la tierra. Los alcanza a base de gracia. El Espíritu Santo nos enseña en el interior que la acogida y el servicio son los rasgos esenciales de los seguidores de Jesús. La vida fraterna se construye con muchos gestos sencillos, cotidianos.

Dame, Señor, un corazón de niño, capaz de abandonarme en las manos del Padre, como tú. Que busque más servir, que ser servido.

Miércoles, 12 de agosto 

“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20)

Jesús vive en la comunidad y nos asegura su presencia cuando nos reunimos en su nombre para tomar decisiones. Cuida en tu interior la certeza de que el Padre siempre escucha la oración que haces con tu hermano/a.

Abre mi corazón a tu amor. Abre mis ojos a tu Luz. Abre mis manos a mis hermanos/as.

Jueves, 13 de agosto

“Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?. Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18,21)   

La misericordia es señal de que pertenecemos al grupo de Jesús. Quien perdona tiene capacidad para experimentar el amor de Dios. Mira a tu alrededor. Perdona a quien te ha ofendido. De esta forma te liberas y liberas a los demás. A nadie debas más que amor.  

Cúrame, Señor, con tu mirada. Solo así podre perdonar con mi mirada.  

 Viernes, día 14 de agosto

“¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne? De modo que ya no son dos, sino una sola carne” (Mt 19,4.5).

Las discusiones que hay en el ambiente sobre los más diferentes temas, las afronta Jesús desde la novedad del proyecto creador del Padre. Cuando todo parece que no tiene salida, Jesús abre caminos de vida y de comunión honda. Procura mirar esos temas que están cada día en el candelero y sobre los que la gente discute, con la luz del Espíritu, con la novedad que trajo Jesús, con el proyecto bonito que tiene el Padre para toda la humanidad.

 Tú siempre tienes proyectos de comunión. Ser dos una sola carne. Vivir en comunión. ¡Cuántas realidades pueden reflejar tu rostro!

Sábado 15 de agosto

“El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: “su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación” (Lc 1,49)

María es la mujer de la alabanza. Canta su experiencia de Dios. Le ha transformado la vida, le ha fascinado la belleza de Dios, el poder de Dios a favor de los últimos. Dios ha estado grande con ella. ¿Qué te gustaría contar a los demás de lo que Dios ha hecho en ti?

Gracias, Señor, por las canciones de María. Gracias por las canciones que haces brotar en mí. Gracias por las músicas que haces resonar en la humanidad. Gracias, Señor.

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