05. Con los Salmos

Salmo 62: Tú eres mi Dios.

«Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (San Agustín). Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti

Salmo 66: Dios es para todos

«La tierra ha dado su fruto. La tierra: Santa María, de nuestra tierra, de nuestra raza, de este barro, de Adán. La tierra ha dado

Salmo 86: La danza de los pueblos

«Enséñanos a vestirnos cada día con nuestra condición humana como un vestido de baile, que nos hará amar de ti todo detalle como indispensable joya.

Salmo 111: Retrato de los amigos de Dios

Señor Jesús, luz que brillas en las tinieblas, tú que amaste de todo corazón los mandatos del Padre, tú que, incluso en medio de las

Salmo 125: La grandeza de Dios

Estamos ante una oración de alianza. Dios no se olvida de su pueblo; tiene poder para cambiar toda situación. En este salmo se ve el

Salmo 132: El perfume de la fraternidad

Este salmo es un antídoto contra el desprestigio de la comunidad, contra el pesimismo de quien dice: «hagamos lo que hagamos, nada va a cambiar»;

Salmo 145: El camino de la confianza

Estamos llegando al final del Salterio. Se oye el Aleluya, como sonido de cascadas. Ya no hay peanas donde colocar a los poderosos, todos se