Días de silencio y oración en el verano

El tiempo de verano no interrumpe el encuentro con Dios, tan vital y esencial para los creyentes. Cuando muchas actividades se suspenden, para la oración no hay vacaciones. Dios es la Fuente de Agua viva que vivifica y recrea nuestra vida. Por eso, nos mantenemos en su Presencia que sostiene, ilumina, fortalece y recrea nuestros días.

Estemos donde estemos en estos meses de verano, en la playa, en la cama de un hospital, con los amigos, en la montaña, en un voluntariado, con la familia, en los mil caminos dispuestos para ser recorridos…, busquemos la compañía de Dios sin prisas, escuchemos la palabra que delicadamente enamora, embarquémonos en aventuras que refresquen el alma y nos lleven hacia los hermanos. 

Dios es manantial, no dejemos de beber. Dios es susurro de brisa suave, pongámonos a su aire. Dios es luz, dejemos que recorra nuestras oscuridades. Dios es música para cantar y danzar. Dios es melodía para cantarla con nuestra flauta. Dios es noche estrellada que guía nuestros pasos. Dios es un poema bellísimo en la creación, que tenemos que aprender a escuchar y cuidar. 

La Revista Orar, nº 311. Orar en verano, te ofrece recursos para cuidar la fe, vivificar el amor y reavivar la esperanza.

Aquí, en cipecar, además de otros recursos ya publicados, te ofrecemos unos días de silencio y oración, que puedes realizar donde quiera que te encuentres.

Días de silencio y oración

Espíritu Santo, dador de vida, en la interioridad del mundo, mantienes viva la Fuente del Amor.

«Que nada sea capaz
de turbar la paz de mi interior
ni hacerme salir de Dios,
sino que cada momento

me haga penetrar más hondo
en la profundidad de vuestro Misterio»
(Santa Isabel de la Trinidad)

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