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	<title>Un camino para ti archivos - Cipecar</title>
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	<description>Centro de Iniciativas de Pastoral de Espiritualidad</description>
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	<title>Un camino para ti archivos - Cipecar</title>
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		<title>Ficha 9. Seguir a Jesús</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1. Continuando con el tema anterior, la personalización de la fe Está pidiendo asumir el escándalo mesiánico fijando nuestra mirada en Jesús. Para ello, dos momentos de oración con dos textos: -Mc 8,31-9,1: Jesús habla claramente de su destino: la Cruz. En Pedro nos sentimos perfectamente reflejados. La reacción de Jesús, enfrentándose con Pedro, nace [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>1. Continuando con el tema anterior, la personalización de la fe</h3>
<p>Está pidiendo asumir el escándalo mesiánico fijando nuestra mirada en Jesús. Para ello, dos momentos de oración con dos textos:</p>
<p><strong>-Mc 8,31-9,1:</strong> Jesús habla claramente de su destino: la Cruz. En Pedro nos sentimos perfectamente reflejados. La reacción de Jesús, enfrentándose con Pedro, nace de la hondura de su obediencia al Padre y de su sufrimiento ante la incomprensión de los suyos. Soledad de Jesús, cada vez más total. Todo creyente está llamado a perder la vida por ganarla.</p>
<p><strong>-Lc 9,28-36:</strong> Jesús subió a orar. Había fracasado su intento de traer el Reino mediante la liberación del amor. Necesita aclararse. Una vez más, como siempre, dijo sí al Padre, que le hacía entrever la culminación de su misión en la muerte. Entonces se reveló su gloria, ¡ cómo pertenecía Él al Padre! Un Mesías crucificado parece la gran ruptura con todo lo soñado. Pero Moisés y Elías lo confirman; el AT entero está atravesado por la ley de salvación mediante el sufrimiento. (Se puede leer, como complemento, Heb 11-12). Pedro insiste en sus sueños mesiánicos&#8230; Nuestro pobre corazón humano cargado de sueño, torpe, hambriento de felicidad, seducido por el brillo superficial de las cosas&#8230; Un día seremos introducidos en la nube y escucharemos la voz del Padre que da testimonio del amor de su Hijo hasta la muerte. Pidamos al Espíritu Santo oídos para oír la voz del Padre y ojos para ver la gloria del Reino en este camino de rebajamiento.</p>
<h3>2. El mejor modo de trabajar este tema</h3>
<p>no es hacer el análisis de nuestros miedos o de nuestros impulsos. Es probable, en efecto, que aparezcan los sentimientos contrarios: de echarnos para atrás ante semejante panorama o de desear imitar a Jesús, compartir con El su amor generoso y despojado de todo. Lo mejor es vivenciar todo aquello, aunque sea pobre y pequeño, que nos ayude a identificamos con Jesús:,</p>
<ul>
<li>Qué realidades estamos viviendo ahora mismo, de las que tendemos a huir, pero que sabemos que nos obliga a salir de nosotros mismos, y por intuición, que nos ayudarán a crecer. </li>
<li>Recordar alguna herida a la que no terminamos de dar sentido. Pedir el Espíritu Santo para que, mirando la Cruz, comencemos a «comprender».</li>
<li>¿Por qué no intentas asimilar las actitudes de Jesús en esa situación concreta que te molesta? ¿Qué haría Jesús en tu lugar? </li>
<li>Cuando el amor comienza a ser evangélicamente libre; suele comenzar a sentir una serie de preferencias, que por sí mismas chocan con nuestro modo natural, por ejemplo, preferir callar a excusarse, preferir tener en cuenta a los ancianos y enfermos, o a las personas de convivencia difícil, preferir compartir lo que se tiene, preferir dar a recibir&#8230;,</li>
</ul>
<h3>3. Ésta es la única pregunta de discernimiento que se pide en este momento:</h3>
<p>¿Conocer la alegría de dar sin recibir, de amar ocultamente, de sacrificarte por los demás, de preferir la fe oscura a la fe sensiblemente gratificada?</p>
<p>No hace falta pensar en cosas heroicas y extraordinarias, sino de la vida ordinaria, por ejemplo, la satisfacción íntima de perder el tiempo escuchando problemas ajenos.</p>
<p>Con una observación: que no se confunda esta dinámica con la vuelta atrás, a un cristianismo obsesionado con la renuncia, o a la necesidad de autojustificación mediante el sacrificio. Se supone que vamos descubriendo que la negación de nosotros mismos nace de libertad, del despliegue del amor que nos hace preferir al otro.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Ficha 10. El amor al prójimo</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-10-el-amor-al-projimo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este tema nos introduce en el núcleo mismo del Evangelio. Éste no sólo es revelación e iluminación del sentido de la vida humana, sino transformación y praxis. 1. Leer y orar con Lc 10 Este capítulo expresa, en su complejidad, una misma dinámica o hilo conductor, que es el que va a guiar nuestra reflexión: [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Este tema nos introduce en el núcleo mismo del Evangelio. Éste no sólo es revelación e iluminación del sentido de la vida humana, sino transformación y praxis.</p>
<h3>1. Leer y orar con Lc 10</h3>
<p>Este capítulo expresa, en su complejidad, una misma dinámica o hilo conductor, que es el que va a guiar nuestra reflexión: el hombre que cree en el Evangelio vive saliendo de sí mismo.</p>
<ul>
<li>Si es enviado a anunciar explícitamente la buena noticia del Reino.</li>
<li>O si su vida consiste en las tareas más ordinarias y anónimas.</li>
</ul>
<p>El prójimo siempre está ahí. Es importante advertir el carácter realista que Jesús da al amor: Anda y haz tú lo mismo. Es como si no se fiase de nuestra manía por tener que dar razones para todo y nuestra tendencia a refugiarnos en la teoría o en los buenos deseos para sentimos justificados.</p>
<h3>2. ¿Por qué decimos que quien está personalizando el Evangelio va haciendo consistir su vida en salir de sí?</h3>
<ul>
<li>Comienza por distinguir el amor al prójimo como ley y el amor al prójimo como vida. Aquél se impone desde fuera, y aunque sea realizado con responsabilidad, sólo suscita un orden de conducta, no nos hace «buenos» por dentro.</li>
<li>El Evangelio es real si coge al hombre entero, y en la medida que da un sentido a su vida, le hace experimentar la salvación y desencadena un proceso de liberación, cambia la actitud radical hacia el otro, que comienza a ser persona, a tener rostro, a ser alguien para mí, a ser un tú viviente, que goza y sufre, tiene necesidades y al que necesito&#8230;</li>
<li>El Evangelio es real cuando la fe no se alimenta de fantasías ni disocia lo espiritual y lo material, lo divino y el mundo en que vivimos, la oración y la acción, sino que todo va unificándose por dentro, precisamente, en el amor, porque la calidad de la vida consiste en dar calidad a todo lo real. Cada vez vives menos de proyectos ideales, de objetos imaginarios, y te parece más importante lo que tienes entre manos, mejor dicho, las personas concretas con quienes convives o que te salen, inesperadamente, al paso, especialmente, esas que el Evangelio va descubriéndonos como las preferidas de Dios.</li>
<li>Salir de sí es el movimiento íntimo de Dios al enviarnos a su Hijo; es el estilo de Jesús, abierto al Padre y entregado a los hombres; la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de nuestro egocentrismo. Lo cual se realiza cuando nos encontramos (como el samaritano) con alguien que está en la cuneta y, sin más, salimos de nosotros mismos y subordinamos nuestros intereses a los del otro.</li>
</ul>
<h3>3. Con el amor al prójimo ocurre como con todas las cosas importantes de la vida: si vamos cambiando por dentro será el primer sentimiento que aflore; pero será lo último que aprendamos a realizar. ¡Hasta que amemos como el Padre con medida generosa, rebosante! (cf. Lc 6, 35-38). Así que más vale que concretemos nuestra reflexión:</h3>
<p>¿Quién es tu prójimo en este momento, a la luz de la parábola del samaritano? &#8211; Valora, agradece, alégrate de este cambio de tu corazón, que va aprendiendo a no juzgar, a ver a las personas como algo muy valioso, a ser bueno con los que te cargan, a ser cariñoso con los que te molestan, a compartir tiempo y bienes materiales, culturales y espirituales&#8230; &#8211; ¿Puedes discernir cómo está produciéndose en ti esta sabiduría del salir de ti mismo, que ya no sientes como una obligación, sino como sentido de tu vida y fuente de libertad? Seguramente no ha sido cuestión de grandes ideas o planes de vida, sino de experiencias concretas, por ejemplo, a raíz de que te aceptaste mejor a ti mismo, o a raíz de la experiencia de ser amado por Dios, o a raíz de una relación afectiva en la que estás madurando, o a raíz de encontrarte con situaciones difíciles de personas conocidas, o a raíz de algún compromiso adquirido de ayuda al prójimo&#8230;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Camino Evangélico</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/camino-evangelico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Querido joven: Iniciar esta etapa presupone cierto rodaje en el proceso de personalización de la fe, representado en las etapas anteriores. Su objetivo es el siguiente: Vivir un camino de confrontación con el Evangelio, con el mensaje, las obras, la muerte, la resurrección y la persona misma de Jesús. Lentamente vamos a realizar un recorrida [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/camino-evangelico/">Camino Evangélico</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Querido joven: Iniciar esta etapa presupone cierto rodaje en el proceso de personalización de la fe, representado en las etapas anteriores. Su objetivo es el siguiente: Vivir un camino de confrontación con el Evangelio, con el mensaje, las obras, la muerte, la resurrección y la persona misma de Jesús. Lentamente vamos a realizar un recorrida por las siguientes fichas:</p>
<ul>
<li>Ficha 1. La Buena Noticia </li>
<li>Ficha 2. ¿Quién es Jesús para mí?. </li>
<li>Ficha 3. El escándalo de la misericordia. </li>
<li>Ficha 4 La Revolución del Reino </li>
<li>Ficha 5. Sentir la utopía evangélica. </li>
<li>Ficha 6. ¿Dónde está el Reino?. </li>
<li>Ficha 7. El Evangelio es para los pequeños. </li>
<li>Ficha 8. Cuando creer en Jesús escandaliza </li>
<li>Ficha 9. Seguir a Jesús </li>
<li>Ficha 10. El amor al prójimo </li>
<li>Ficha 11. La lectura de la Pasión. </li>
<li>Ficha 12. ¡Resucitó!. </li>
<li>Ficha 13. La Iglesia. </li>
<li>Ficha 14. El Encuentro, con Jesús</li>
</ul>
<p>Para ello la pedagogía va a situarse en una zona media: entre el ideal evangélico, que apela a una generosidad siempre mayor, y el respeto a tus posibilidades reales. Dinámica que despierta grandes deseos, pero que no se evade en fantasías, sino que respeta el ritmo real. El amplio número de fichas, exige una explicación referente a su distribución:</p>
<ul>
<li>Las fichas 1-5 ofrecen la confrontación con algunos temas nucleares del Evangelio. </li>
<li>Las fichas 6-7 intentan discernir la posible repercusión del proyecto de Jesús. </li>
<li>Las fichas 8-13 retoman el Evangelio en su segunda parte, la que corresponde al destino de Jesús, crucificado y resucitado. Temas que exigen una mirada de fe humilde y agradecida ante la revelación inaudita del Amor Absoluto de Dios. </li>
<li>La ficha 14, a la luz del evangelista Juan, vuelve de nuevo al discernimiento: cómo es la experiencia de encuentro, cómo abordarla&#8230; </li>
</ul>
<p>¿Ojalá que experimentes el gozo, el asombro y la gratitud al acercarte al corazón del Enviado del Padre: Jesús!. Es el momento de caminar&#8230; ¡ADELANTE!.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Ficha 1. La Buena Noticia</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-1-la-buena-noticia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1. El Evangelio nos es conocido. Pero esta vez tenemos la sensación de acercamos a él con una actitud distinta. Antes de leerlo, vamos a responder a este Cuestionario. Nos ayudará a hacernos más conscientes de lo que llevamos entre manos. ¿Notas, efectivamente, que esta vez te acercas al Evangelio con una actitud distinta? Da [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-1-la-buena-noticia/">Ficha 1. La Buena Noticia</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>1. El Evangelio nos es conocido.</h3>
<p>Pero esta vez tenemos la sensación de acercamos a él con una actitud distinta. Antes de leerlo, vamos a responder a este Cuestionario. Nos ayudará a hacernos más conscientes de lo que llevamos entre manos.</p>
<ul>
<li>¿Notas, efectivamente, que esta vez te acercas al Evangelio con una actitud distinta? Da nombre, explica la diferencia comparando con experiencias anteriores.</li>
<li>«Evangelio» quiere decir «Buena Noticia». Realmente, ¿lo ha sido para ti? ¿O tienes más bien la impresión de que casi siempre que lo has leído o escuchado, lo que te ha llamado la atención son sus exigencias? ¿Se te ocurre algún pasaje que te ha dado paz, te ha ayudado a vivir, te ha descubierto cosas nuevas?</li>
<li>La Buena Noticia es que el Reino ha llegado con Jesús de Nazaret. Piensa en cada una de estas palabras: Reino, llegada, con Jesús. ¿Qué contenido darías a cada una de ellas? Por ejemplo, después de 2000 años, ahora, para ti, ¿puedes decir que ha llegado el Reino? &#8211; Miremos ahora desde la otra cara: ¿Recuerdas algún momento de tu vida en que te dieron una buena noticia, tan importante para ti, que se te cambió la cara y sentiste que merecía la pena vivir, ser persona, incluso sufrir?</li>
<li>Estamos bombardeados por noticias. Estás leyendo el periódico o viendo el telediario. ¿Qué buena noticia te gustaría oír? ¿Tiene algo que ver la Buena Noticia de Jesús con eso que lees, escuchas, ves?</li>
<li>Mira hacia atrás tu vida entera. Mira tu realidad actual. ¿Es Buena Noticia Jesús y su mensaje? ¿Por qué? ¿En qué lo notas ya, o intuyes que vas a notarlo?</li>
</ul>
<h3>2. Ahora, toma y lee Lc 3, 1-4, 13</h3>
<p>Hay que evitar leer interpretando, sacando conclusiones. Casi siempre proyectamos en el texto lo que ya sabemos. Por el contrario, importa captar las sensaciones primarias. Por ejemplo, la sensación de algo nuevo, inesperado, que aconteció en Palestina, y precisamente ahí, en el Jordán, en un rincón del Imperio romano, que pasó desapercibido para el poder romano y las autoridades de Jerusalén, pero cuyas consecuencias&#8230;</p>
<p>Todo es muy simple, a primera vista, como cuando nos reunimos a escuchar el sermón del domingo o un niño es bautizado; pero en medio de la gente hay dos personajes, Juan el Bautista y Jesús de Nazaret, en los que se concentra la historia de la humanidad, el destino de Israel, las promesas de salvación&#8230;</p>
<p>Se nos dice algo inaudito: que ya ha llegado la era nueva, en que Dios asume personalmente la iniciativa y va a realizar en la historia su plan de salvación, ¡el Reino! ¿Estamos dispuestos a que esta Buena Noticia revolucione nuestras vidas? ¿Despierta lo mejor de nosotros mismos, la disponibilidad a escuchar, contemplar, adherirnos a Jesús, el enviado de Dios para poner en marcha el Reino? ¿O, por el contrario, nos quedamos fuera, de espectadores, como si lo ocurrido en Palestina no tuviese nada que ver con nosotros?</p>
<h3>3. El tema-núcleo de la ficha es el Reino</h3>
<p>Conviene profundizar en él, ya que suele haber ideas falsas. Por ello, mira en tu Biblia, en el índice, la palabra «Reino», y te remitirá a textos y explicaciones. Descubrirás la riqueza de contenido que tiene esa palabra en toda la Sagrada Escritura.</p>
<h3>4. Termina haciendo oración personal</h3>
<p>Contempla la escena del bautismo de Jesús, pero imaginándote que estás allí, junto al Jordán: escuchando la voz del Padre, identificándote con la actitud de Jesús de disponibilidad&#8230; O bien, con Is 40. El profeta anuncia la era nueva de la Consolación. Se cumple con Jesús.</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-1-la-buena-noticia/">Ficha 1. La Buena Noticia</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ficha 2. ¿Quién es Jesús para mí?</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-2-quien-es-jesus-para-mi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El título del tema quiere confrontarnos no con las idea§ que tenemos de Jesús, sino con la experiencia vivida, con la afectividad. 1. Cuestionario Si miras tu vida, Jesús de Nazaret, el Dios-hombre, nuestro Mesías y Señor, siempre ha estado ahí. ¿Ha ido cambiando tu relación con él? Ahora que estás viviendo un procego de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-2-quien-es-jesus-para-mi/">Ficha 2. ¿Quién es Jesús para mí?</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El título del tema quiere confrontarnos no con las idea§ que tenemos de Jesús, sino con la experiencia vivida, con la afectividad.</p>
<h3>1. Cuestionario</h3>
<p>Si miras tu vida, Jesús de Nazaret, el Dios-hombre, nuestro Mesías y Señor, siempre ha estado ahí. ¿Ha ido cambiando tu relación con él? Ahora que estás viviendo un procego de maduración y discernimiento, ¿notas algún cambio? Intenta describir ese cambio. Ahora, en concreto, ¿quién es Jesús para ti?</p>
<ul>
<li>Un modelo o ejemplo de vida.</li>
<li>El Señor, más o menos como Dios-Padre, de modo que apenas los distingues en cuanto a relación afectiva.</li>
<li>El amigo cercano que te acompaña.</li>
<li>El mediador, que te ha redimido en el pasado, pero que no le percibes presente.</li>
<li>El maestro, del que te interesa sobre todo su mensaje.</li>
<li>Ponte en relación directa con él y dile: «Jesús, mi Señor» ¿Qué sientes? ¿Te brota de dentro esa expresión o te resulta artificial?</li>
</ul>
<h3>2. Hay que reconocer</h3>
<p>La mayoría de los creyentes de hoy difícilmente viven la riqueza e intensidad con que el NT describe la relación entre el discípulo y Jesús, entre el bautizado y el Resucitado. Han influido en ello diversas causas. En este proceso de personalización de la fe intentamos recuperar esa <strong>experiencia única que es la vinculación del creyente con Jesús.</strong></p>
<ul>
<li>Se le quiere como a un amigo, pero es mucho mas, mi Señor.</li>
<li>Él es nuestro modelo, ciertamente, pero Él vive hoy, y es la fuente de mi actuar, el Resucitado que me comunica su Espíritu.</li>
<li> Es Dios, pero nos ha sido dado por el Padre como el mediador, el que comparte con nosotros nuestro camino hacia Dios.</li>
</ul>
<p>Lo que pasa es que, como toda relación, se hace a través de una historia de relación. Con frecuencia repetimos el mismo esquema afectivo, desde niños o adolescentes, y no vivimos con Jesús ese maravilloso descubrimiento que es su persona. Cuando en el NT percibimos lo que Jesús significó para Pedro, Juan o Pablo, nace en nosotros el deseo de conocerlo «por dentro», de estar en su compañía, de escuchar sus secretos&#8230; «Ya no os llamo más siervos, porque un siervo no está al corriente de lo que hace su amo. Os llamo amigos, porque os he comunicado todo lo que he oído a mi Padre» (Jn 15, I5). , «Cualquier cosa tengo por pérdida al lado de lo grande que es haber conocido personalmente al Mesías Jesús mi Señor» (Plp 3, S).</p>
<h3>3. El texto evangélico correspondiente para este tema es Lc 4,14, 5, 11.</h3>
<p>Léelo despacio, fijando tu mirada en la persona misma de Jesús, de modo que, á través de sus gestos, palabras, acciones, contemples su grandeza y cercanía, su presencia salvadora, la fuerza misteriosa con que te atrae a El&#8230; Para ello, colócate allí en Palestina, en cada una de las escenas evangélicas, participando en ellas:</p>
<ul>
<li>Eres un oyente de la sinagoga que escucha la homilía de Jesús, que anuncia la llegada del Reino para los pobres, para ti. Te alegras con su mensaje de salvación en favor de los paganos y crees en El, aunque sea el hijo del carpintero, tu Mesías humilde y fuerte.</li>
<li>En la escena de la curación del endemoniado te estremece la «autoridad» que irradia la persona y la palabra de Jesús, vencedor del diablo, es decir, de los poderes que esclavizan al hombre. La autoridad de Jesús no se debe a la fuerza de su personalidad; no se impone. Viene de su misión, del contraste, precisamente, entre su figura humana normal y la palabra que trae de parte de Dios, que desenmascara los poderes oscuros. Creer significa mucho más que admirar el «señorío» de Jesús; es aceptarle como el Enviado de Dios para liberamos; es captar en su persona, en sus actos, tal como aparecen en los textos evangélicos, la presencia de Dios que está poniendo en marcha una nueva humanidad. Tú mismo estás siendo salvado si crees que Jesús, ese judío que habla en las sinagogas de Palestina, es tu salvador.</li>
<li>Detente especialmente en la escena de la pesca milagrosa. Identifícate con Pedro. ¿Qué te evoca cada una de esas imágenes? Porque, evidentemente, Lucas hace una relectura de ellas: la pesca evoca la misión de la Iglesia en el mundo, y Pedro nos representa a cada uno e los cristianos, llamados a fiarnos ciegamente en Jesús y a encontrarnos con el Señor resucitado.</li>
</ul>
<h3>4. Ponte delante de Jesús, el Resucitado</h3>
<p>Está con nosotros. Habla con Él, pídele conocerle, creer en El, amarle y adorarle, como Pedro.</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-2-quien-es-jesus-para-mi/">Ficha 2. ¿Quién es Jesús para mí?</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ficha 3. El escándalo de la misericordia</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-3-el-escandalo-de-la-misericordia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=216</guid>

					<description><![CDATA[<p>1. Texto evangélico: Lc 5, 12-6,11 El Reino comienza a actuar con Jesús, y escandaliza, pues ataca las bases mismas de la fortaleza que el hombre construye para defenderse del Amor, el estar en orden, el cumplimiento, las «buenas obras». Según la mentalidad común, el Reino iba a venir para hacer justicia en favor de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-3-el-escandalo-de-la-misericordia/">Ficha 3. El escándalo de la misericordia</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>1. Texto evangélico: Lc 5, 12-6,11</h3>
<p>El Reino comienza a actuar con Jesús, y escandaliza, pues ataca las bases mismas de la fortaleza que el hombre construye para defenderse del Amor, el estar en orden, el cumplimiento, las «buenas obras». Según la mentalidad común, el Reino iba a venir para hacer justicia en favor de los fieles a la Ley.</p>
<p>El Mesías debía establecer juicio contra los malvados. Pero ha venido a establecer gracia en favor de los pecadores. Tuvo que ser, y sigue siendo, terrible que «ellos», los publicanos, las prostitutas, los drogatas, los terroristas, los opresores, los enfermos de sida, la escoria de la sociedad sea invitada al banquete mesiánico.</p>
<p>Los fariseos, los «justos», formaban, formamos el grupo de los practicantes, los profesionales de «las buenas obras». ¿No cuenta para Dios tanto esfuerzo, sacrificio, fidelidad a sus mandamientos y exigencias?</p>
<p>Jesús traía vino nuevo, la Buena Noticia inaudita, de parte de Dios: que tal era la voluntad y alegría de Dios, salvar por gracia, prescindir de las obras. ¿Se puede discutir con el Amor si quiere regalar de balde el Reino? Para los pecadores, para los «fuera de la Ley», era la gran noticia, que les permitía tener dignidad, esperanza, posibilidad de cambio. Para los que se creían con derechos adquiridos, con «méritos», Dios resultaba injusto. Esta reacción demuestra la mentira de las buenas obras, el pecado-raíz de la apropiación, el sistema de defensa frente a Dios y su amor, precisamente.</p>
<h3>2. Es necesario, pues, que no hablemos de la misericordia de Dios suprimiendo su fuerza escandalosa</h3>
<p>En la manera de Jesús de acercarse al leproso, al pecador, hay mucho más que compasión del superior que se inclina al pobre desgraciado. La pregunta radical que el Evangelio nos hace es ésta: ¿Dónde está fundamentada mi vida religioso-moral? ¿En mi esfuerzo, en el cumplimiento de la Ley, que me garantiza estar en orden con Dios y mi conciencia, en mi fidelidad y generosidad? ¿O por el contrario, he desmontado mi autoimagen, me he liberado de la necesidad de verme bueno ante Dios y ante mí mismo, he descubierto que no soy mejor que «los otros», me he visto desnudo, sin mérito alguno, pecador hasta la raíz, y sorprendentemente, en vez de sentirme mal, he sentido el gozo y la paz del amor gratuito e incondicional de Dios, que me quiere como soy, más, que quiere crear vida de la muerte y siente más alegría por un pecador que se convierte que por innumerables justos, a quienes no puede reprochar nada y que, por lo mismo, son -incapaces de dejarse amar gratuitamente? En otras palabras: ¿ Con qué me justifico, con mis obras o dejo a Dios que me justifique por gracia? ¿Prefiero ir a Dios con las manos llenas o con las manos vacías?</p>
<h3>3. Descubre al fariseo que todos llevamos dentro</h3>
<p>Se le nota:</p>
<ul>
<li>En la tendencia a ver la mota en el ojo del prójimo y en la incapacidad de ver la viga en el propio.</li>
<li>En que sentimos más alegría al cumplir con nuestros propósitos que cuando pensamos en el amor de Dios que se complace en nuestra pobreza.</li>
<li>Confundimos la experiencia de la Gracia con un amor que puede ser utilizado como justificación de nuestra irresponsabilidad. Al contrario, es el agradecimiento gozoso de ser amado lo que me abre a la entrega, no mi propio sentido de responsabilidad.</li>
<li>En cuanto hacemos algo que rompe nuestra autoimagen nos sentimos separados de Dios.</li>
<li>Manipulamos la confesión para tranquilizar nuestra conciencia y teniendo la sensación de que, al confesamos, hacemos la buena obra necesaria para que Dios nos perdone.</li>
<li>Nos vemos con muchas faltas, pero mejores que una prostituta o un ladrón, por supuesto.</li>
</ul>
<h3>4. Lee y ora con Lc 15</h3>
<p>Es probable que te sientas identificado con los dos hermanos. Pero es el padre el que reclama nuestra admiración, que Dios sea así, el que espera siempre, el que perdona siempre, el que no tiene en cuenta&#8230;</p>
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		<title>Ficha 4. La revolución del Reino</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-4-la-revolucion-del-reino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1. Cuando se leen los textos programáticos de Jesús, como Mt 5-7 o Lc 6, 12-49 Fácilmente se deja uno llevar por cierto idealismo, por la belleza de un mensaje que despierta nuestros sueños y anhelos. El camino más certero, sin embargo, ha de ser inverso. Primero, conviene ver y analizar la realidad del mundo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>1. Cuando se leen los textos programáticos de Jesús, como Mt 5-7 o Lc 6, 12-49</h3>
<p>Fácilmente se deja uno llevar por cierto idealismo, por la belleza de un mensaje que despierta nuestros sueños y anhelos. El camino más certero, sin embargo, ha de ser inverso.</p>
<p>Primero, conviene <strong>ver y analizar la realidad</strong> del mundo con sus contradicciones.</p>
<p>Mirar con crudeza:</p>
<ul>
<li>El contraste entre los que no tienen lo elemental y los que tienen de sobra; entre los que parecen condenados a la desgracia y los felices satisfechos.</li>
<li>Gente que lucha por mejorar la condición del hombre, y recoge palos, ingratitud&#8230;</li>
<li>¿Merece la pena tomar en serio el mensaje del amor incondicional, generoso, que no calcula? ¿Está hecho nuestro corazón para la sin-medida? ¿No es precisamente este radicalismo la fuente de tantas angustias y la causa de que tantos se quemen?</li>
<li>¿Se puede ser eficaz, se puede cambiar el mundo, optando por la no-violencia, subordinando la eficacia a la verdad?</li>
<li>¿No es un sueño iluso y peligroso lanzar a los hombres como corderos indefensos a la voracidad de los listos, a la guerra de intereses?</li>
<li>Además, Jesús da por supuesto que sus discípulos serán como roca firme, capaces de vencer las circunstancias adversas y sus propios desánimos. ¿Dónde está ese hombre?</li>
</ul>
<h3>2. Ahora, lee y ora con Lc 6, 12-49</h3>
<p>Jesús se dirige a ti, personalmente. Cada una de sus palabras te atañe. Cuenta contigo para hacer la revolución del Reino. Cuando Dios mira nuestro mundo, está claro que no responde a su proyecto: injusticia, opresión, violencia, división&#8230; Ha enviado a Jesús para cambiarlo. Y ahí comienza el cambio: dando la Buena Noticia a los pobres y humillados de que Dios está con ellos, a su favor. ¿Ay de los ricos y satisfechos, pues Dios no está con ellos si no están dispuestos a cambiar el Sistema que les favorece!</p>
<p>La tentación permanente es querer hacer la revolución con las mismas armas con que se construyó el Sistema: violencia, odio, enfrentamiento; pagando con la misma moneda. Jesús quiere cambiar el Sistema desde su raíz, y la única fuerza transformadora es el amor sin violencia, la debilidad que espera contra toda esperanza, la verdad que libera y no se impone, la lucha que se solidariza y no divide&#8230;</p>
<p>¿No crees que no hay otra alternativa? Jesús parece un idealista ingenuo con su programa. ¿No ves que tiene la clarividencia de quien acierta con las verdaderas causas que desencadenan los poderes que esclavizan al hombre? ¿Hay otro modo de arreglar este mundo que el camino señalado por Jesús?</p>
<h3>3. Cuestionario</h3>
<ul>
<li>¿Te sientes implicado, o este mensaje te sigue resultando extraño, lejano, bonito pero irreal? ¿Dónde crees que está la dificultad para que tu corazón vibre con estas palabras?</li>
<li>Quizá te resuena tanto que sientes vértigo y miedo, y no sabes cómo aplicarlo. Quisieras una recela para ponerlo en práctica. ¿Por dónde se puede comenzar? Si miras tu familia, el ámbito profesional, la maraña política&#8230;</li>
<li>Jesús no suele acostumbrar a dar normas, sino a crear una sensibilidad, un modo diferente de situarse en la realidad. Sin embargo, no es ningún teórico, sino todo lo contrario, un profeta que anuncia y denuncia, que despierta las conciencias y las empuja a la acción.</li>
<li>Comienza hoy mismo a mirar la tu alrededor: ¿Quiénes son tus preferidos, tus actitudes ante la injusticia o la mentira, o al constatar el deterioro de las relaciones humanas? Intenta asimilar las actitudes, el espíritu del Reino.</li>
<li>Y proponte algo sencillo, muy realista, para cambiar esa situación según los valores del Evangelio.</li>
<li>¿Estás dispuesto a fracasar a que no se te haga caso? ¿Cómo reaccionarás? ¿Le darás sentido a la frustración y seguirás pensando que merece la pena?</li>
</ul>
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		<title>Ficha 5. Sentir la utopía evangélica</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-5-sentir-la-utopia-evangelica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esta ficha quiere ser una reflexión global sobre las fichas anteriores y, particularmente, sobre la cuestión central del proceso de personalización centrado en el Evangelio: sentir la utopía evangélica. 1. El verbo sentir Se refiere no a la emoción primaria, sino al «corazón» en sentido bíblico, al centro vital de la persona. «Sentir» la utopía [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Esta ficha quiere ser una reflexión global sobre las fichas anteriores y, particularmente, sobre la cuestión central del proceso de personalización centrado en el Evangelio: sentir la utopía evangélica.</p>
<h3>1. El verbo sentir</h3>
<p>Se refiere no a la emoción primaria, sino al «corazón» en sentido bíblico, al centro vital de la persona. «Sentir» la utopía evangélica significa:</p>
<ul>
<li>Notar cómo la lectura del Evangelio, las reuniones en torno a él, nos afectan, nos sentimos implicados, no meros espectadores que hacen discursos.</li>
<li>Notar cómo se despierta lo mejor de nosotros mismos en forma de deseo de algo grande, de cambio personal, de compromiso por un mundo más justo y fraterno&#8230;</li>
<li>Notar cómo la persona de Jesús nos atrae, de modo que adquiere un rostro concreto; nos interpela, suscita nuestra adhesión, comenzamos a quererle más, estamos dispuestos a seguirle&#8230; </li>
<li>Notar «sentimientos contrarios»: unas veces de gozo al descubrir las maravillas del Evangelio, otras, de rebeldía; unas veces de.entrega generosa, otras, de miedo; unas veces vemos claro que es el único camino, otras veces sospechamos que es irreal, impracticable.</li>
</ul>
<h3>2. A través de este tiempo recorrido en la 3ª fase</h3>
<p>Vamos comprendiendo que personalizar la utopía evangélica, sentirla como algo mío, <strong>presupone algunas condiciones:</strong>&#8211; Que me exige mi entrega, pero que lo decisivo es creer en la persona de Jesús. La utopía evangélica no es para gente superdotada o superbuena, sino para quienes fundamentan su vida en la gracia de Dios, no en su propio esfuerzo. &#8211; Que el secreto está en centrar mi experiencia del Evangelio en la persona misma de Jesús. Que es cuestión de amor, de percibir que yo significo para Él, que me llama, y desde aquí, me fío de El y le amo sin calcular, a lo primario, como Pedro, aunque sospeche que ese amor todavía es ciego e interesado. &#8211; Lo cual supone que soy capaz de vivir «experiencias de incondicionalidad». Sin éstas, <strong>nunca podrá ser personalizado el Evangelio.</strong></p>
<h3>3. Experiencia incondicional</h3>
<p>Es aquella que me hace salir de mí mismo y me hace vivir para algo que merece mi entrega. Puede ser:</p>
<ul>
<li>El amor, cuando éste no es un contrato calculado o está dominado por la satisfacción de necesidades, sino me hace percibir al otro como sentido de mi vida y me lleva a olvidarme de mí.</li>
<li>Una causa noble, por ejemplo, la justicia o la opción por los pobres, si no se queda a nivel de discurso o de un simple impulso momentáneo, sino que dinamiza mis mejores energías en un compromiso.</li>
<li>La experiencia de Dios, si no se queda en el sentimiento, sino que supone el encuentro con el Absoluto, y en consecuencia, que la vida consiste en vivir para Él, en hacer su voluntad por encima de todo.</li>
<li>La adhesión al mensaje de Jesús, a su proyecto de transformación del mundo, de modo que me hace vivir en tensión hacia la realización de ese ideal, atrayendo mis energías personales.</li>
<li>La experiencia única, intransferible, del significado determinante que tiene la persona de Jesús, si no se queda en una actitud difusa y, por el contrario, noto por dentro que no me pertenezco, que Él es mi Señor. Es aquí cuando hay que hacerse esta pregunta, dedicándole tiempo de reflexión y oración: ¿Con qué experiencia incondicional vivida anteriormente está empalmando mi confrontación actual con el Evangelio? O a la inversa: ¿Es la lectura actual del Evangelio lo que me está posibilitando tener experiencias de incondicionalidad?</li>
</ul>
<h3>4. Con todo</h3>
<p>No conviene entender todo esto desde una radicalidad nítida, ya que entonces el Evangelio será para personas excepcionales. Podemos formularlo de otro modo:</p>
<ul>
<li>Si miro mi vida hacia atrás, ¿qué sueños, proyectos, ideales la han marcado? ¿Desde dónde he dado sentido a mi vida? </li>
<li>¿Puedo describir cómo han ido cambiando esos ideales? ¿Por qué? </li>
<li>¿Hay alguna experiencia crítica, en que he tenido que prescindir de ideales, o he tenido, más bien, que resituarlos? ¿Ha tenido algo que ver con la edad, con los compromisos que la realidad me ibas imponiendo? </li>
<li>¿Tiene que ver todo lo anterior con el proceso que estoy viviendo de confrontación con el Evangelio? ¿Vivo la utopía evangélica como algo aparte de ese proceso real de mi historia o me está ayudando a un nuevo planteamiento de toda mi vida? ¿Cómo es este nuevo planteamiento: es utópico, es realista?</li>
</ul>
<h3>5. Hay utopías</h3>
<p>Que son sueños para evadirnos de la realidad. Hay utopías realizables, que exigen sabiduría:</p>
<ul>
<li>La sabiduría de la esperanza, la que se apoya en la promesa de Dios y en la fuerza de su Espíritu Santo, dado a nuestra debilidad.</li>
<li>La sabiduría de quien aprende a vivir respetando el ritmo de Dios y su estilo, y que, por lo mismo, no se impacienta si a veces le parece que nada cambia, y sigue <strong>luchando y cambiando.</strong>Tanto en lo personal como en lo social. </li>
</ul>
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		<title>Ficha 6. ¿Dónde está el Reino?</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-6-donde-esta-el-reino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Reino es lo más grande, «lo que el ojo no vio, lo que el oído no oyó, ni el corazón del hombre puede soñar» (1 Cor 2); pero el Reino está ahí «para quien tiene ojos para ver», pues no viene a lo grande, en poder y gloria, desde fuera. Está entre nosotros (Lc [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El Reino es lo más grande, «lo que el ojo no vio, lo que el oído no oyó, ni el corazón del hombre puede soñar» (1 Cor 2); pero el Reino está ahí «para quien tiene ojos para ver», pues no viene a lo grande, en poder y gloria, desde fuera. Está entre nosotros (Lc 17, 20-21).</p>
<h3>1. Cuestionario:</h3>
<p>A la luz de la persona y el estilo mesiánico de Jesús, ¿ está cambiando tu modo de percibir la presencia y acción de Dios en tu vida, en lo que te rodea, en ti mismo? &#8211; Concreta esto, señala signos del Reino.</p>
<h3>2. ¿En qué notas que va emergiendo dentro de ti una onda especial, un sentido diferente de la realidad?</h3>
<p>Por ejemplo:</p>
<ul>
<li>Te das cuenta de que lo importante no es ser bueno según el sistema ordenador aprendido, sino ser de verdad desde ti mismo.</li>
<li>Que, al leer el Evangelio, a veces tienes como unos flash que te dan una lógica especial para entender el estilo de Jesús. Te desazonas porque esas luces no las puedes apresar. Claro, porque son Espíritu (cf Jn 3,8).</li>
<li>Que lo que leído en los grandes maestros de experiencia espiritual ahora ya no te suena a idealismo piadoso o superestructura, sino a otro tipo de vida, que tiene consistencia y dinámica propias.</li>
<li>Que la fe es vida. Te basta volver a creer en la gratuidad de Su amor, para que todos tus miedos den un giro.</li>
<li>Que la esperanza es vida. Es que ahora entiendes por qué el Reino no se mide por los frutos inmediatos.</li>
<li>Que el amor es vida. Y te preguntas: ¿Cómo es posible que antes creyese que el amor dependía de mí, de mis convicciones o de mis esfuerzos? &#8211; Que ya nunca podrás prescindir de Jesús y su Evangelio.</li>
</ul>
<p>¿Los signos señalados te parecen tuyos, o los sientes demasiado elevados? En este caso, mira dentro de ti y describe los tuyos, por ejemplo:</p>
<ul>
<li>¿Te ves distinto por dentro, aunque los demás te juzguen con los esquemas de siempre? ¿Otro talante de ser persona?</li>
<li>¿Menos ansioso, con menos prisa, con mejor aceptación de ti mismo? </li>
<li>¿Integras mejor libertad y fe, autorrealización humana y disponibilidad para con Dios, integración de necesidades personales y solidaridad con el prójimo? </li>
<li>Lees tu historia de un modo global y unitario, y hasta lo más oscuro comienza a tener sentido. </li>
<li>Creer ya no te parece algo externo (prácticas religiosas, cumplimiento de normas) o una especie de superestructura añadida a tu persona (ideas preconcebidas, montaje eclesial), sino una vida maravillosa que nace dentro de ti y que hay que cuidar como lo más precioso. </li>
<li>¡Cuánto ha cambiado tu relación con Dios! Antes era algo impersonal o que dependía de tu estado de ánimo. Ahora es Alguien viviente, libre, inmanipulable, pero cercano, íntimo&#8230;</li>
<li>Antes creías que la espiritualidad consistía en un «mundo aparte», sublime, para especialistas. Ahora vas descubriendo que el Espíritu actúa, lo recrea todo, desde la vida ordinaria y tus actitudes. </li>
<li>Valoro más lo cotidiano (familia, trabajo, relaciones&#8230;). No que me satisfaga más. Estoy aprendiendo a vivir a fondo.</li>
</ul>
<p>¿Tampoco los signos anteriores los sientes como tuyos? Entonces, ¿ qué pasa? ¿ Que algo te bloquea, aunque pones esfuerzo, trabajas el proceso de personalización? ¿ Que no te implicas? ¿Necesitas hablar con alguien?</p>
<h3>3. Por encima de todo, el Reino está donde está Jesús.</h3>
<p>Jesús se manifiesta, principalmente, de dos modos:</p>
<p>a). Haciéndose presente en nuestras vidas como fuente de nuestro ser y actuar.</p>
<p>Lee y ora con Jn 7. Deja que el texto exprese y despierte en ti el misterio de la persona de Jesús que atraviesa la existencia de todo creyente.</p>
<p>b). En el rostro del hombre, especialmente del que sufre.</p>
<h3>Lee y ora con Mt 25, 31-46.</h3>
<p>Hay quienes primero descubren a Jesús en persona, y desde él, al prójimo, imagen de Dios vivo. Otros descubren el misterio del hombre, y a través de él, se encuentran con Jesús. Los caminos son múltiples. Lo definitivo es amar. El Reino está donde se da el amor. Para que la oración no se quede «en las nubes», pregúntate cómo vas uniendo esos dos modos de presencia de Jesús, el de la intimidad con Él y el de la praxis evangélica, la oración y la acción, el amor de Dios y el prójimo.</p>
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		<item>
		<title>Ficha 7. El Evangelio para los pequeños</title>
		<link>https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-7-el-evangelio-para-los-pequenos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Camino Evangélico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El objetivo es retomar las fichas anteriores y abordar el núcleo desde el que el Evangelio puede ser personalizado: la sabiduría de los pequeños. 1. Leer y orar con Mt 11, 25-30. 2. Sabiduría de los pequeños En el corazón de la sección de Mt 11-12 topamos con el famoso texto en que Jesús da [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El objetivo es retomar las fichas anteriores y abordar el núcleo desde el que el Evangelio puede ser personalizado: la sabiduría de los pequeños.</p>
<h3>1. Leer y orar con Mt 11, 25-30.</h3>
<h3>2. Sabiduría de los pequeños</h3>
<p>En el corazón de la sección de Mt 11-12 topamos con el famoso texto en que Jesús da gracias al Padre porque ha revelado el Reino a los pequeños, llamando a los mismos a que le sigan.</p>
<ul>
<li>La primera razón, nos lo dice Jesús, está en Dios mismo. La gloria del amor se muestra en los que no son. Desde luego que no es razonable. Pero nuestro Dios es así. </li>
<li>De hecho, la condición para entrar en esta sabiduría es sufrir el agobio de la existencia. ¿ Quién hubiese dicho que aquello que nos empobrece es lo que más nos enriquece&#8230;</li>
<li>Pregúntate dónde experimentas tu pobreza radical: en tus limitaciones psicológicas, en tu situación económica, en la enfermedad, en ese desgarrón afectivo, en tu impotencia respecto a la misión que se te ha encomendado, en tu debilidad moral, en tu pecado, experimentado como egocentrismo&#8230; Si te abres desde aquí experimentarás la alegría de Jesús. Esta alegría de fuente muy honda: El corazón de Dios. Nunca será quitada a los mansos y humildes. Ser discípulo es hacerse niño. Uno llega a serlo por gracia y conversión. Madurez paradójica, enfrentada a la madurez de los suficientes, que oculta una profunda tristeza.</li>
</ul>
<h3>3. Para discernir:</h3>
<ul>
<li>No se confunda pequeñez evangélica con falta psicológica de autoestima. Es perfectamente compatible tener confianza psicológica en sí mismo y no apoyarse existencialmente en uno mismo, sino sólo en la Gracia.</li>
<li>Se evitan, a la vez, los dos extremos: el realismo que tiene sentido de las propias limitaciones, pero está replegado sobre sí mismo, calculando todo, confundiendo la humildad con la prudencia de no arriesgar nada; y las fantasías del deseo, que confunde la fe en las promesas de Dios con la necesidad de sentirse héroe, o fuerza el ritmo de la obra de Dios, confundiendo generosidad con voluntarismo e impaciencia.</li>
<li>La sabiduría evangélica de los pequeños hace «síntesis de contrarios»: alegría de ser amados en la propia pobreza y esperanza en la grandeza de Dios que hace maravillas con nuestro barro; paz inquebrantable, en medio de la conciencia de ser pecador, y responsabilidad siempre mayor; humildad, que prefiere la verdad de lo que uno es a todos los sueños, y agradecimiento, porque el don de Dios es siempre mayor.</li>
<li>La clave, la de siempre: conocimiento interior y experiencia liberadora de la gratuidad del amor de Dios. El pobre del Reino no vive de la ley, sino de la confianza. La alegría de ser justificado y salvado por gracia es su fuerza. </li>
<li>Lo negativo adquiere sentido positivo dentro del conjunto de la historia de la salvación. &#8211; Se han vivido procesos, de crecimiento humano, de autonomía personal; pero la vida consiste en apertura y disponibilidad a lo que Dios quiera. Lo de menos es el grado en que estas pistas de discernimiento hayan sido personalizadas. Lo importante es que ya no son algo extraño, ajeno a uno mismo o para personas «muy espirituales». Ahora resuenan por dentro, en el corazón, y por eso guían desde dentro.</li>
</ul>
<h3>4. A esto se llama conocimiento interior del Evangelio</h3>
<p>Teológicamente, esto quiere decir que el testimonio exterior de la Palabra y el testimonio interior del Espíritu coinciden (leer 1 Jn 5, 6-13). Pedagógicamente, esto quiere decir que vamos aprendiendo a escuchar el Evangelio con oídos nuevos:</p>
<ul>
<li>Sentimos la Palabra como vida, no sólo como un libro de doctrina o de enseñanzas morales. </li>
<li>Sentimos que Jesús se revela actualmente a través del Evangelio, de modo que su persona adquiere fuerza de amor que nos hace salir de nosotros mismos hacia El. Al sentirnos discípulos nos vinculamos a Él mismo.</li>
<li>Sentimos que esta Palabra es única: nos ilumina por dentro, desenmascara nuestras mentiras, liberándonos de nuestros miedos.</li>
<li>La vida humana y su problemática ya no son un caos a la deriva. El Evangelio responde. Lo que tenemos que hacer es comenzar a actuar, dejar que el Evangelio pase a través de nosotros.</li>
</ul>
<p>El Evangelio nos descubre a Dios-Padre. Nunca podríamos sospechar que Dios fuese así, tan grande y tan humilde, tan infinito en su amor que nos entregase a su propio Hijo, y quisiera compartir con nosotros nuestra miseria y sufrimiento.</p>
<h3>5. ¿Es el momento de replantear nuestro modo de leer y orar con el Evangelio?</h3>
<p>Quizá ahora se simplifica el método:</p>
<ul>
<li>Importancia de la actitud de fe en esta Palabra.</li>
<li>Leer en presencia y por referencia a la persona de Jesús.</li>
<li>Lectura en que la reflexión da paso progresivo al encuentro interpersonal con Jesús y la libertad del corazón, que prefiere adorar, dar gracias, decir palabras de amor&#8230; </li>
<li>Frases que tocan el corazón y alimentan la relación viva, inmediata, sin necesidad de análisis ni confrontaciones. </li>
<li>Y, sin embargo, tener cada vez más claro que escuchar el Evangelio y encontrarse con Jesús no puede cerrarse en un intimismo piadoso, en estar a gusto. El verdadero amor consiste en obediencia, en entrega a la voluntad de Dios y a su proyecto de amor, verdad y justicia. </li>
<li>Dar siempre primado al amor que transforma. No confundir la lectura del Evangelio con un programa práctico.</li>
</ul>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/escuela-de-oracion/acompanamiento/un-camino-para-ti/camino-evangelico/ficha-7-el-evangelio-para-los-pequenos/">Ficha 7. El Evangelio para los pequeños</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
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