
Domingo trigésimo tercero del tiempo ordinario. Lectura orante del Evangelio: Marcos 13,24-32
¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero hacerme dócil a tus enseñanzas, para aprenderlo todo de Ti (Isabel de

¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero hacerme dócil a tus enseñanzas, para aprenderlo todo de Ti (Isabel de

¡Qué caros y tardíos somos de darnos del todo a Dios! (Santa Tereres, Vida 11,1). ‘¡Cuidado con los escribas!’ Jesús nos dirige una palabra de

Queremos cultivar una contemplación que no nos aleje de la vida real, sino que nos sumerja más en ella y nos haga más cercanos a

Esforcémonos por seguir con las obras a aquel que conocemos con la inteligencia. Observemos hacia dónde se dirige el Señor e, imitándolo, sigamos sus pasos

El siervo de Dios vive como pobre, viste como pobre, para ayudar a los pobres (Juan Collel, fundador de las Siervas del Sagrado Corazón).

Pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien (Santa Teresa, IM 2,11). Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Deja por un momento tus

Ya toda me entregué y di, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado (Poesía

Es necesario que dejemos espacio en nuestras ciudades y comunidades para crecer, soñar, mirar nuevos horizontes. Nunca perdáis el gusto de disfrutar del encuentro, de

Esta crisis, si tiene algo de bueno -y ciertamente lo tiene- es precisamente devolvernos a lo esencial, a no vivir distraídos por falsas seguridades (Papa

Dios aguarda paciente y esperanzado desde hace muchos siglos nuestra aventura pequeña, pero apasionante para él(Miguel Márquez, recién elegido Superior General de los carmelitas descalzos).